Con el fin de racionalizar aún más su hegemonismo, como parte de sus estrategias de subversión y desestabilización, Washington ha descubierto durante décadas el uso sistemático de las sanciones, tanto generales como selectivas, diseñadas para golpear a los países que no brindan su soberanía y sus recursos a Estados Unidos. A éstos se les denomina países hostiles, con la fabricación ad hoc de acusaciones que nunca se hacen o que son descaradamente falsas; de Nicaragua a Cuba, de Irak a Siria, de Irán a Rusia, la historia abunda en ejemplos.