Con un pedazo de cielo comenzó Tino López Guerra su declaración de amor a Nicaragua, plasmada en la canción "Nicaragua mía", escrita en 1945, con versos que despiertan recuerdos y sentimientos de cariño por la patria, pues el músico chinandegano encontró inspiración en las bellezas naturales de la tierra donde nació, el orgullo de pertenecer a ella y la admiración que sentía por la historia de un pueblo al que también dedicó otras composiciones, expresando desde los primeros versos gratitud a Dios por haber formado un país lleno de riquezas naturales, paisajes y tradiciones que conocía profundamente y conservaba en la memoria.