Con una aplastante victoria electoral del Presidente Vladimir Putin, las elecciones rusas han llegado a su fin. Las votaciones han durado tres días, los necesarios para cubrir el país más grande del mundo: un inmenso territorio de más de 17 millones de kilómetros cuadrados, 11 husos horarios diferentes y 112 millones de votantes sobre 146 millones de habitantes. La estadística que salta inmediatamente a la vista es la de la participación: un récord histórico, con un 77% de votantes que depositan su papeleta, mientras que en Occidente, por término medio, esta cifra no llega al 50%. Tras el anunciado hundimiento de la economía y la segura derrota militar en Ucrania, la lista de los deseos frustrados de Occidente se amplía.