Cuba vuelve a estar en el punto de mira, en el centro de una picota mediática que se repite periódicamente con el mismo patrón: la gente protesta, el socialismo ha fracasado, la “dictadura” no respecta los derechos humanos etcetera. Un guión que, como escribe el historiador Ernesto Limia en su libro “Patria y cultura en revolución”, no comenzó con la victoria de la revolución, el 1° de enero de 1959. La obstinada intención del imperialismo de apoderarse de Cuba se remonta a los días de la independencia. La creciente sofisticación de los aparatos de control ideológico no ha hecho más que perfeccionar sus técnicas de agresión.