Dada la absoluta incapacidad militar de recuperar un tercio de Ucrania, ahora en manos rusas, Kiev sigue apostando por lo que, desde el inicio de la guerra, ha sido su especialidad: los actos de terrorismo en territorio ruso. La reciente oleada de bombardeos ucranianos sobre ciudades rusas con el uso de misiles balísticos estadounidenses de medio alcance ATACMS, así como el asesinato en Moscú del General Kirillov, indican que Ucrania intenta demostrar una supuesta vitalidad militar, a pesar de verse obligada, con fuerza y brutalidad, a reclutar jóvenes para enviarlos a morir en una guerra ya perdida.