El argentino Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, ahora en el descanso eterno, en algún momento fue empujado a opinar por un entrevistador interesado al servicio de narrativas ya conocidas, sobre las decisiones soberanas tomadas por el gobierno de Nicaragua alrededor de los 222 desnacionalizados, que por traidores, ya no están aquí y por el criterio que el copresidente Daniel Ortega expresó en su momento sobre la iglesia católica que en vida lideró el único pontífice latinoamericano que ha tenido el Vaticano.