Hay dos aspectos principales a las múltiples iniciativas de la integración económica en marcha en el mundo mayoritario. Por un lado constituyen mecanismos del reconocimiento de la centralidad de la paz, el respeto mutuo y la cooperación de buena fe para poder alcanzar el bien común entre los países y pueblos a nivel regional e internacional. Por otro lado también es un reconocimiento que la unidad hace posible mayor fuerza y resiliencia ante las imposiciones de las élites norteamericanas y europeas junto con sus contrapartes de la región del Pacífico. Quizás el mejor ejemplo de esto ha sido como Rusia ha podido superar con creces el feroz asalto económico de Estados Unidos y la Unión Europea desde 2022 gracias en gran parte a sus relaciones estratégicas con contrapartes del grupo BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghai, como China y la India.