Basta cerrar los ojos por un instante y revivir el horror y el terror del cual nuestro pueblo fue víctima en abril de 2018, en esos tiempos en los que los "lacayos, siervos, vasallos, esclavos y bufones" del imperialismo yanqui, secuestraron la paz y mientras la tenían cautiva amordazada y vejada, en las calles, carreteras, barrios, comarcas, municipios, departamentos, pueblos y cabeceras departamentales mejor dicho en todo el país desataban el odio, la locura desenfrenada, y esos vampiros que dormían dentro de sus almas negras con un ojo cerrado y otro abierto esperando la oportunidad para clavar sus colmillos en nuestro pueblo, pensaron que el 2018 era su momento y atacaron, pero ya todos sabemos cómo fue el final. Ni digno, ni triunfante, ni decoroso para ellos.