Abejas por la Vida desde la Otra Nicaragua

Enviado por tortilla el Mié, 27/03/2024 - 11:41

Yorlis Luna, 22 de marzo 2024

Abejas por la Vida desde la Otra Nicaragua: honrando la memoria y el corazón del cielo y la tierra

“Por nuestros ancestros y ancestras, cuidamos a las abejas nativas” fue el lema del encuentro de Saberes Abejeros de Nicaragua 2024, desde el 12 al 17 de marzo, con la participación de grupos de criadores de abejas nativas de todo el pais, cooperativas, investigadores e invitados internacionales provenientes de México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Panamá.



Presentación completa (PDF 11.3Mb)

El objetivo del encuentro fue construir un espacio de co-aprendizaje acerca de las abejas nativas, su importancia y sus necesidades de paisajes para recuperarlas, realizar intercambios de experiencias in situ sobre el manejo, división-traspase, cosecha y acopio, manejo agroecológico y agrobiodiversidad en las fincas. Así mismo, el vínculo entre el bosque, las abejas y el agua; el diálogo de saberes ancestrales y científicos, y la incorporación activa de jóvenes y mujeres.

Y finalmente, fortalecer los vínculos afectivos entre las familias que cuidan a las abejas, relaciones que son indispensables para construir la salud de las abejas, la agroecología y la soberanía alimentaria.El espacio se convirtió en una fiesta abejera en tiempo real, las personas disfrutaron el compartir juntos el amor a las abejas nativas y las prácticas que cada cual hace para cuidarlas.

Se reflexionó sobre las prácticas ancestrales asociadas a la crianza de abejas nativas y la necesidad de rescatar la práctica de una forma sostenible, centrándose en la salud de las abejas nativas y que aporte a la salud y los medios de vida de las personas. Se recordó la visión de nuestros abuelos y abuelas quienes cuidaron con amor a las abejas nativas, y se recordó que las abejas son un referente moral de la sociedad de la cual todos debemos aprender.

Las abejas enseñan como podemos trabajar juntos para el bien común, por la tierra y por las demás personas.Se abordó la importancia para la cultura, la medicina, los ecosistemas, las semillas nativas silvestres y cultivadas, la producción agrícola y la siembra de agua.Se compartieron testimonios de bienestar físico y emocional, individual y colectivo a partir de la crianza de abejas nativas.


Los hermanos abejeros de Guatemala  compartieron las formas ceremoniales asociadas con las abejas nativas, “las abejas no nos pertenecen, pertenecen al bosque, a la montaña, nuestro deber es pedir permiso y agradecer por tenerlas, cuidarlas y recordar que sin ellas no hay vida”.

Miriam Aldasoro planteo la importancia de no homogenizar las formas de crianzas y tecnologías presentes, y los beneficios ecológicos y sociales que generan la diversidad de crianzas y lo importante de cuidar las relaciones de cada criador con las abejas.

Rigoberto Hernández compartió los datos de rendimientos y económicos que aporta la polinización en cafetales de la Sierra Madre de Chiapas, quienes encontraron, que el 24% de todo los alimentos y del cafetal viene de la polinización de forma directa. 

Por ejemplo, en el café el 25% de los granos es gracias a la polinización, en las cucurbitacias es el 92% y en el aguacate es del 64%.

Los hermanos de Panamá, el Salvador y Honduras compartieron sobre la pérdida de saberes y la necesidad de fortalecer la meliponicultura desde una mirada holística.

Desde el INTA se compartió el catalogo abejero y los avances en las investigaciones abejeras del pais.

Desde las cooperativas las lecciones y aprendizajes que se han tenido con la norma técnica nicaragüense de la producción de miel, las experimentaciones propias y los logros.

Fue un espacio de motivación para nuevos aprendizajes y para conocer la gran diversidad de abejas nativas que tienen Nicaragua en el territorio, verlas, tocarlas, escucharlas y sentirlas.

Así, durante tres dias se hicieron compartires y actividades prácticas en cinco meliponarios de la Red de Meliponicultores del Maciso de Peñas Blancas, se visitó el Centro de Acopio del Centro de Entendimiento con la Naturaleza, se hicieron actividades lúdicas y creativas que permitieran a todos los participantes fortalecer conocimientos, pensamientos y emociones sobre las abejas nativas, así cómo reflexionar y comprometerse a realizar acciones hacia la agroecología, la seguridad y soberanía alimentaria y poner en el centro la salud de las colmenas. Colocar en el centro nuestra relación con la tierra, con las abejas y todos sus seres vivos.

En buen nicañol, gozamos, hablamos e hicimos de todo: hubo testimonios de cambios en la producción - el rendimiento en las fincas, en la salud de la familia, en el bienestar psciológico de las personas al trabajar abejas, en las formas de trampearlas, trasladar y cuidarlas bien, diferentes testimonios del potencial medicinal de estas mieles, para el ojo, para la cicatrización, para la piel, para la desinflamación, para acelerar el parto, etc. Es decir, los saberes de la partería tradicional y la medicina ancestral.

Para las familias campesinas fue una validación de la importancia del trabajo que estas realizan con las abejas, puesto que están garantizando  la polinización de sus parcelas y las comunidades y la continuidad de un vinculo bio-cultural, para continuar las semillas, el bosque, el agua y la cultura.

Igualmente el compartir y escuchar testimonios de otras personas meliponiculturas provenientes de otras partes de Mesoamérica se convirtió en un proceso de reconocimiento al panorama regional y de valorar  los avances logrados como pais: somos el único país de la región que ya cuenta con una norma técnica aprobado con el MIFIC que diferencia las mieles de abejas nativas que la de Apis mellifera, tenemos un mapeo y una red nacional de conocimiento abejero, con varias cooperativas y grupos de meliponicultura que retoman la visión de salud de las colmenas y la agroecología.

Así como con el respaldo activo de las Instituciones del Sistema de Producción, como el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuario INTA, el Ministerio de Salud y el MIFIC.

Es decir, este encuentro permitió retirarnos a escuchar el bosque, la madre tierra, ir hasta donde estas las abejas y escucharlas, escucharlas y escucharnos. Fue un retiro abejero donde nos detuvimos a reflexionar los avances y desafíos que tenemos alrededor de la crianza de abejas nativas y los compromisos venideros para fortalecerla en nuestro país, desde la memoria ancestral, desde el recuerdo de lo que nuestros abuelos y abuelas nos han enseñado, dicho y pedido, desde el aporte de cada cual, desde la familia, la comunidad y cada municipio.

Acordamos traer a donde vayamos la voz de las abejas y aprender a trabajar como abejas: juntas, con amor, humildad, responsabilidad, compartiendo saberes, compartiendo la comida, el transporte, la limpieza, los gastos de reunirnos y sobre todo colaborando desde el Corazón.

Asi mismo, hablamos sobre la necesidad de seguir mejorando las normas técnicas, fortalecer la divulgación de la calidad medicinal de estas mieles, crear campañas para incrementar el consumo de esta miel, impulsar la comercialización, avanzar en la investigación y en la generación de información adaptada a nuestra realidad. Y que todo nicaragüense sepa que tenemos abejas sin aguijón, desde los niños pequeños, que son herencia ancestral, que las plantas la necesitan y que sus mieles son de una altísima calidad.

Cabe mencionar que un aspecto que plantearon los hermanos abejeros de Centroamérica que este tipo de reuniones abejeras solo es posible por la seguridad que vive Nicaragua y las conexiones terrestres y de telecomunicaciones interior, esto permite el intercambio de saberes y el apoyo mutuo para los nuevos meliponicultores pues están en comunicación.

Un ejemplo vivo es que la carretera del lugar ahí en Peñas Blancas solo tiene 10 años y la luz eléctrica 15 años. Asimismo,  pudieron verificar la paz y tranquilidad que se vive en el país, y el trabajo articulado entre familias, comunidad e instituciones del estado.  

Finalmente, se pudo percibir la cualidad innegable de un pueblo con memoria viva, un pueblo sabio que sabe recrear y construir su camino desde adentro, encontrándose, juntándose, cuidando aquello sensible, lo que parece pequeño, lo que trabaja en silencio y lo que nos sostiene: las raíces culturales (identidad) y las abejas mismas. 

Se podia sentir el acumulado de sabiduría de un pueblo heróico, asi en cada meliponario se podia percibir el carácter de cada persona y de todo un pueblo curioso, creativo, altivo, innovador y trabajador. 

Un pueblo que cuida su dulce legado ancestral y trabaja como sus propias abejas nativas: mansas, nobles, sin aguijón y hasta la victoria siempre.