La oposición de hoy al gobierno sandinista no es nueva, pero no es igual a la contra. Se parecen, porque desde sus ONGs, EEUU y Europa[1] la financian con libreto completo, incluidos los ejes discursivos y los promotores que los pasean por el planeta para contar sus cuentos. Igual en los 80s del siglo pasado con la contra, aunque con notables diferencias. La base social de esos años fueron los medianos propietarios rurales asustados con el fantasma del comunismo, azuzados y armados por los EEUU, y dirigida por un grupo de oligarcas libero conservadores y social cristianos, asalariados de la CIA