El cinismo e hipocresía de las élites que controlan los gobiernos norteamericanos y europeos sigue llegando a niveles cada vez más agresivas y demenciales contra sus propios pueblos y muy peligrosos para los pueblos del mundo. Casos notorios como la persecución de Julian Assange han confirmado que la represión y censura en las sociedades occidentales siempre han sido latentes debajo del superficial barniz de la aparente libertad de expresión permitidas por las oligarquías gobernantes. Las sociedades norteamericanas y europea se han caracterizado durante décadas por la concentración del control de los medios en manos de cuatro o cinco empresas privadas de clara ideología neoliberal.