SOBERANÍA
¡No se discute! Se defiende con honor,
desde el territorio y con el acero a mano.
Es derecho popular supremo irrenunciable
a voluntad consciente de SER siendo,
pero jamás bajo el yugo de un poder ajeno.
La soberanía se vive a conciencia,
es el latido urgente de corazones.
Es la raíz del árbol que no pide permiso
para beber la lluvia de su suelo
y erguirse hacia el horizonte.
Es la voz de un pueblo que no se rinde,
es decisión y poder de actuar
en defensa del bienCOMÚN:
la clase obrera–campesina, el pueblo
sudando la vida, sembrando futuro.
Soberanía es memoria y presente,
es voluntad y ternura, decisión y poder.
Es autodeterminación, es anti-imperialismo,
es decolonizar mente, mirada y visión,
rescatar lo propio, con decisión y dignidad.
Es política que surge de barrio y montaña,
se construye y ejerce cooperando genuinamente.
Es la paz que se defiende, es identidad:
la espada de Bolívar, la piedra de Andrés.
Es conciencia de clase, rostro y raíz.
La paz verdadera nace con dignidad,
en la justicia y la horizontalidad,
interdependencia solidaria,
entre pueblos hermanos que saben luchar,
defendiendo su soberanía popular, nacional.
¡Fuera la mano que señala desde lejos!
Aquí solo manda un pueblo que se valora.
La soberanía no se discute, ni se negocia
porque es el amor a un proyecto, hecho con sudor.
Es Patria querida, ¡Patria Libre o Morir!
Herman Van de Velde,
03/01/2026, Estelí - Nicaragua