Lectura - Conmemoración del paso a la inmortalidad del Comandante Carlos Fonseca
Karl-Liebknecht-Haus - Sede nacional del partido la izquierda (Die Linke)
Preámbulo:
El maíz no es una planta común y corriente, a como no lo es la naturaleza misma. El maíz es la esencia de nuestras luchas libertarias. Es el símbolo viviente de nuestro ciencia y cosmovisión, es parte integra de nuestra revolución. Se podría decir que nuestro evangelio:
Carlos Fonseca – El evangelio del maíz en las manos del proletariado
“Si, nos quitan el pan
Nos veremos en la obligación
De sobrevivir,
como lo hicieron nuestros abuelos
Con el maíz fermentado
En la sangre, de los héroes.”
(Somos hijos del maíz 1981)
Carlos Fonseca, tú no fuiste solo un hombre.
Fuiste semilla, fuego, palabra.
Profeta del amor al proletariado, sembrador de conciencia y de ciencia.
No hablaste desde púlpitos ni desde palacios.
Hablaste desde la trinchera, desde el aula, desde el monte.
Tu voz no buscaba aplausos, así que te convertiste en fusil y en evangelio,
evangelio nacido del maíz, maíz en la manos del pueblo.
Fusil que no solo disparó balas, sino ideas.
El evangelio del maíz, que vos nos predicaste no se escribió en pergaminos,
sino en la piel del pueblo, en la sangre de los mártires,
en el sudor de los campesinos.
Fuiste la palabra encendida de Sandino,
el eco de su rebeldía,
la continuidad de su sueño.
También fuiste el susurro de nuestros ancestros indígenas,
el consejo del abuelo que sembraba esperanzas,
la mirada de la abuela que tejía la historia en silencio.
Nos enseñaste que la revolución no es solo fusil, sino también ternura.
Que el hombre y la mujer nuevos no nacen del odio, sino del compromiso,
del estudio, del trabajo compartido.
Comandante Carlos, nos llegaste como el maíz:
azul y blanco, color patria,
rojo como la sangre que no se rinde,
negro como la raíz profunda que sostiene la historia.
Comandante Carlos, vos nos enseñaste a vernos a los ojos,
a convertirnos en hermanos, a reconocernos en la lucha común.
Vos fuiste el que reencontró a Sandino
y lo sembró en la conciencia de los jóvenes,
en la milpa del campesino, en la fábrica del obrero.
Hoy, el Frente Sandinista camina con otros rostros.
Daniel Ortega, comandante de la continuidad,
Rosario Murillo, voz mística y política del presente.
Ambos son los herederos de tu visión,
son guardianes del poder popular que tú soñaste.
Y es así, que ese poder popular,
legado a nosotros como Programa Histórico del FSLN,
como evangelio ancestral nacido del maíz
sigue floreciendo en cada mano que siembra,
en cada niño que va a la escuela,
en cada persona que cura su cuerpo y su alma
en cada paso colectivo que transforma la historia desde abajo,
porque es en la colectividad es que el maíz se convierte en poder
y el poder en pueblo.
“Benditos los llamados a esta milpa, porque de ellos será la revolución.”
Jeremy Cerna
Berlín 07.11.2025