Wilfredo Gutiérrez *, 8 de septiembre 2025
¡Qué maravilloso sería que los BRICS, como un grupo de naciones que lideran el nuevo orden mundial multipolar, denunciaran colectivamente el genocidio israelí en Gaza!
¿Significaría esto alguna diferencia importante ante un fenómeno tan doloroso y perverso ya profundamente avanzado y ante la esperanza de un mundo amusepado? Sin duda que sí. Haría una diferencia importante. ¿Pero por qué los líderes políticos del orden mundial emergente no han denunciado colectivamente el genocidio? No lo sé. Pero sospecho que la respuesta podría encontrarse en una mezcla de sentimientos de decepción e idealización.
En su texto, “¿Por qué los BRICS no denuncian el actual genocidio en Gaza?” en rebelionorg, Eric Toussaint ofrece dos interesantes respuestas, dignas de toda reflexión. Discutir estas respuestas, como bien apunta el autor, no significa abdicar a la idea de “denunciar” con “mayor firmeza” las políticas imperialistas de Estados Unidos y sus aliados en Europa y el mundo.
La primera respuesta del autor a su pregunta – “¿Por qué los BRICS no denuncian el actual genocidio en Gaza?” – es que “los BRICS defienden el multilateralismo y el sistema de Naciones Unidas, que está en plena crisis.” Lo importante de esta respuesta es que exhorta a distinguir la concepción de orden mundial que hay en la ONU y la que hay en los BRICS. Y aunque la ONU y los BRICS son organizaciones de distinta naturaleza, ambas presuponen el concepto de “multilateralismo” en el proceso de toma de decisiones internacionales, lo cual es clave para una comprensión del asunto.
Por un lado, el “multilateralismo” de Naciones Unidas ha sido realmente ineficaz. Ha sido un organismo mundialmente desprestigiado por no representar de manera auténtica el derecho internacional y los intereses de todos los Estados miembros. Basta recordar los pronunciamientos ampliamente conocidos que hizo el Ex-canciller nicaragüense, Padre Miguel D’Escoto, al traer a luz la profunda crisis del derecho internacional en dicho organismo. D’Escoto habló de un sistema dominado internamente por la influencia desproporcionada de ciertas potencias en la toma de decisiones. Habló de una organización carente de un proceso auténtico de democratización interna sobre las decisiones del derecho internacional; de un organismo incapaz de abordar los desafíos globales para la cooperación internacional, la seguridad y la paz del mundo. En fin, el histórico canciller advertía de la imperiosa necesidad de una refundación o profunda transformación de la ONU.
Por otro lado, los BRICS no son una organización del derecho internacional, pero componen un movimiento de potencias emergentes que, por las vías de hecho, actúan como un bloque económico y político con una filosofía multipolar en la toma de decisiones del nuevo orden mundial. Es decir, una filosofía multipolar que, como China lo ha planteado, el BRICS “aboga por la apertura, la inclusividad y la cooperación mutuamente beneficiosa, sin caer en la confrontación.”
Así que, el “multipolarismo” del BRICS es un concepto que busca proteger la tolerancia e inclusividad del desarrollo económico y social que decidan las naciones del mundo por su derecho legítimo a la autodeterminación y soberanía nacional. ¿Es esto un simple permiso de los principales centros de poder del BRICS que garantiza tolerancia de desarrollo económico y social a las periferias del mundo? O, ¿Es esto un concepto auténtico de equidad y respeto mutuo entre las naciones del mundo que incluye los intereses y aspiraciones populares de sus pueblos oprimidos y explotados?
Si pudiéramos saber que los BRICS gozan de una caracterización antiimperialista frente a las embestidas económicas, políticas y bélicas del imperio Occidental unipolar, no habría que dar tantas vueltas con aquellas preguntas. Hace mucho tiempo que los BRICS ya hubieran denunciado colectivamente el genocidio israelí en Gaza. Es cierto que, a diferencia de las élites del imperio unipolar que imponen condiciones mezquinas y tramposas para “ayudar” a las naciones del mundo, el objetivo de los BRICS es un orden mundial más justo que busca eliminar las desigualdades sociales e impulsar un desarrollo económico armonioso entre las naciones. De hecho, en la reciente Cumbre Virtual de los BRICS, el Presidente Xi Jinping hizo un llamado a “fortalecer los cimientos, el impulso y el impacto de la Gran Corporación BRICS y aportar más beneficios a nuestros pueblos.”
Si entendemos que “multilateralismo” significa una práctica conjunta (no unilateralista) en la forma de tomar decisiones de cooperación y seguridad internacional, pues, tal concepto en la ONU, como sabemos, ha sido una farsa. ¿Quieren los BRICS trabajar dentro de la ONU con esta farsa? ¿Quieren los BRICS “acomodarse” al juego de la farsa hegemónica unilateral imperialista, o bilateral, dentro de la organización? Seguramente que no.
Los BRICS no ignoran la farsa de multilateralismo de Naciones Unidas. El problema es que una concepción de nuevo orden mundial dotada de un fuerte sentido de “intereses comerciales” puede tener implicaciones políticas nefastas que impiden al BRICS colectivamente denunciar el genocidio israelí en Gaza. ¿Pero por qué debería impedirlo? Porque mantener lazos comerciales y políticos con el hegemón estadounidense, Europa y su fiel aliado Israel, podría ser algo más beneficioso para los BRICS que denunciar los padecimientos de un pueblo oprimido, explotado y martirizado por el genocidio Sionista.
Sin embargo, si la caracterización antiimperialista de los BRICS fuera un hecho, la denuncia colectiva del genocidio en Gaza hace tiempo que hubiese tomado lugar. Extrapolando históricamente, yo podría creer que el Movimiento de Países No Alineados, o los integrantes de la Conferencia de Bandung en 1955, hace tiempo que hubiesen denunciado ese brutal genocidio.
Es cierto que algunas naciones del BRICS han denunciado individualmente el genocidio en Gaza, pero lo ideal sería que lo hicieran colectivamente. Lo colectivo, aunque no necesariamente lo mejor, es siempre algo más rico que lo individual, como lo demuestra la existencia misma del grupo BRICS. Pero el fuerte sentido de “intereses comerciales” del grupo parece impedir la voluntad política conjunta para levantar la frente, con gallardía, ante un fenómeno atroz que golpea el alma del mundo. Si es así, se puede entender que el BRICS no quiere hacer enojar al hegemón yanqui, quien, como todo el mundo sabe, impone sus “intereses comerciales” en el mundo por encima de todas las cosas. Se puede entender que el grupo no quiere arruinar los negocios capitalistas del imperio yanqui imbricados con ellos, con Israel y por todo el mundo.
En cuanto a la segunda respuesta de Eric Toussaint a su pregunta – “¿Por qué los BRICS no denuncian el actual genocidio en Gaza?” – es que los BRICS “defienden, también, el modo de producción capitalista, productivista-extractivista que explota el trabajo humano y destruye la naturaleza.” Talvez sea así. Pero los BRICS no “defienden” el “modo de producción capitalista” como tal, sino que, al igual que todas las sociedades del mundo, no pueden salirse de las estructuras históricas del “modo de producción capitalista.”
Los BRICS no pueden evitar el hecho fundamental de producir, distribuir (ingresos y comercio) y consumir, sin importar si esta sociedad es capitalista, socialista o comunista. Sólo pueden seguir “jugando” por las reglas del capitalismo, aunque con un procedimiento teórico y práctico radicalmente distinto del capitalismo salvaje y depredador que históricamente colonizó y arrasó pueblos enteros por el mundo.
Si no tomamos en cuenta esa esencial distinción, entonces yo tendría que creer, pero no creo, en las lucubraciones delirantes de una “izquierda internacionalista” que se cree salvadora universal de “las víctimas” del “imperialismo multipolar” y de “todos los imperialismos.” Me puedo conformar con algo más sencillo y trabajar con la idea que suele advertir que “por sus obras los conoceréis.” Al menos, esto me permite pensar que los BRICS ya han mostrado un perfil real de su naturaleza y esencia, tanto por sus acciones como por sus palabras. Rusia, China e Irán, por ejemplo, han encabezado la resistencia político-militar en el mundo ante las amenazas del imperialismo capitalista y Sionista unipolar. Si es así, la contradicción fundamental puede ser más entre “anti-imperialismo multipolar” e “imperialismo unipolar” que simplemente entre imperialismos capitalistas, rapaces y desnudos de la misma calaña.
El problema es que algunos, o muchos, de los grandes empresarios capitalistas dentro de las potencias del BRICS pueden ser unos explotadores de la fuerza de trabajo humano y destructores de la naturaleza. No hay duda. Pero hay que entender que estos empresarios capitalistas, aunque son influyentes en las políticas de sus Estados, ellos no son los dirigentes políticos responsables de la soberanía nacional. Los “intereses comerciales” y los “intereses políticos” no son la misma cosa. Y aunque los BRICS tienen un fuerte sentido de “intereses comerciales,” estos intereses no definen por sí mismo la soberanía de las naciones del grupo.
Los “intereses comerciales” y los “intereses políticos,” aunque se influyen mutuamente, solamente son herramientas para la implementación de decisiones en las políticas de Estado. Y por ser herramientas, ambos “intereses” están determinados por los objetivos de las políticas de Estado que, en teoría y práctica, buscan el bienestar y el bien común de sus sociedades. En este contexto, la toma de decisiones “multilaterales” de los dirigentes del BRICS debe ser un proceso que busca el bienestar y el bien común de las naciones y pueblos, incluido el pueblo Palestino. O, ¿Debería este pueblo, y Gaza especialmente, ser excluido de ese bien común o de ese mundo “más justo”?
Pero claro, si estas herramientas están diseñadas de manera que los “intereses comerciales” prevalezcan sobre los “intereses políticos,” entonces la acumulación de capital, no buscará el bien común, sino que se concentrará, como siempre, en las manos de unos cuantos magnates de la economía. En tal escenario, las ideas de cooperación mutuamente beneficiosa, desarrollo inclusivo y respeto a las soberanías de las naciones podría parecer una broma dentro del marco de las “teorías de la dependencia” y sus conceptos de “centro” y “periferia.”
¿Será aquel escenario lo que explica la advertencia de los BRICS en la idea de “sin caer en confrontación”? ¿Es esto por lo cual no pueden denunciar colectivamente el genocidio en Gaza? Si es así, esto no tiene sentido, ya que la confrontación de hecho ya existe hasta en los niveles más feroces, como lo indican los acontecimientos bélicos actuales. Así que, conocer a los BRICS por sus palabras (más que por sus acciones) debería de ser algo sencillo, puesto que la confrontación ya está en llamas.
Se dice que “democracia” significa “el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.” En los BRICS y en la ONU, el concepto podría entenderse como “el poder de las naciones, por las naciones y para las naciones.” Pero como ya sabemos que el poder del multilateralismo en la ONU es una farsa, los BRICS, para no seguir renqueando, todavía tienen la oportunidad histórica de hacer el concepto realidad denunciando colectivamente el genocidio israelí en Gaza.
La siguiente Tabla es una recopilación de información tomada del video “Israel y su discurso de odio contra Gaza” presentado por una periodista de Jp+. Me he tomado la libertad de caracterizar la información en la Tabla como “La ideología de odio de Lucifer.”
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La ideología de odio de Lucifer
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Hijos de Lucifer
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Discurso de odio
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Benjamín Netanyahu
-PM de Israel
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“Haremos en Gaza una guerra santa de aniquilación.”
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Benjamín Netanyahu
-PM de Israel
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“Se está luchando contra bestias humanas, contra los monstruos.”
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Yoav Gallant
-Exministro de Defensa de Israel
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“Estamos combatiendo contra animales humanos.”
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Moshe Feiglin
-Exdiputado de Israel
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“Cada niño, cada bebé en Gaza es el enemigo.”
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Nissim Vaturi
-Vicepresidente, Parlamento de Israel
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“Gaza y su gente deben ser quemados.”
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Daniella Weiss
-Activista Israelí
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“Verán cómo los árabes desaparecen de Gaza.”
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Benjamín Netanyahu
-PM de Israel
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“Esta es una lucha contra los hijos de las tinieblas, entre la humanidad y los animales.”
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Ciudadano Israelí anónimo
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“Los niños de Gaza deberían de morir de hambre, son futuros terroristas.”
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Ciudadano israelí anónimo
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“No hay maldad en el asesinato en Gaza.”
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Itamar Ben Gvir
-Ministro de Seguridad de Israel
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“Deben ser hechos pedazos, morir de hambre.”
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Bezalel Smotrich
-Ministro de Finanzas de Israel
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“Aniquilación total. No hay lugar para ellos bajo el cielo.”
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¡Cómo pueden estos “hijos de la grandísima…” creerse ser ellos mismos “razas superiores” cuando ellos mismos son una basura asquerosa y putrefacta!
¡Cómo podría el mundo multipolar ser “más justo” con esta basura asquerosa! Como expresó la periodista estadounidense Ana Kasparian, en su legítima indignación: “Esto me parece increíblemente malvado; me golpea en mi consciencia y en mi alma.”
Me pregunto si los dirigentes políticos del BRICS no se dan cuenta de esta narrativa de Lucifer. Yo no puedo imaginarme que el BRICS pueda encontrar una milésima de justificación en el tamaño de esta perversidad, ni mucho menos que puedan adoptar esa profundidad de odio contra sus adversarios.
Los lazos comerciales y políticos de los BRICS con Lucifer y sus aliados del imperialismo unipolar estadounidense y Europeo NO PUEDEN NUNCA SER algo más importante que el atolladero moral en que vive el mundo por el genocidio en Gaza. Esos lazos comerciales y políticos, de hecho, continuarán su rumbo aún cuando los BRICS hayan denunciado el genocidio. ¿En dónde encontrarán escrúpulos los BRICS para pronunciarse con autoridad moral sobre un mundo “más justo”? Además, ¿Qué puede importarle a Lucifer que el grupo multipolar denuncie el genocidio en Gaza cuando Lucifer ya vive en el infierno?
En su libro “El imperialismo fase superior del capitalismo,” cuando Lenin discutía sobre “imperios rivales,” allí mismo también escribió esto: “guiado cada uno de ellos por idénticos apetitos de expansión política y de beneficio comercial.” ¿Podrían los BRICS y el Imperio Unipolar tener estos “idénticos apetitos”? Probablemente no. Claramente no son la misma cosa. Sin embargo, si los BRICS no transcienden su estrecha consciencia de justicia social e incorporan las aspiraciones populares antiimperialistas de los oprimidos y explotados de la tierra, ellos pueden estar cayendo en un atolladero político del que no será fácil recuperar el honor.
* Wilfredo Gutiérrez es sociólogo