Creadora junto al clarinero mayor, Don Camilo Zapata, de los primeros pasos para la coreografía del magnífico "El Solar de Monimbó".

Su adaptación de teatro-danza de la obra de “El Güegüense” bajo el título "El Gran Pícaro" destacó con fuerza el roll de las mujeres en los mercados, rompiendo todo estereotipo de las damas de la época.
Dedicó su vida a la investigación y rescate de nuestras tradiciones, dejando un legado que ha marcado para siempre el alma artística de Nicaragua.
