Stephen Sefton, 13 de julio 2025
Las recientes declaraciones del gobierno de la Federación Rusa han sido muy claras que el desarrollo del nuevo orden mundial multipolar es más que todo un proceso de modernización. El presidente Putin comentó durante el plenario de la cumbre de los países BRICS+, el pasado 6 de julio en Brasil, “El modelo de la globalización liberal se está volviendo obsoleto, mientras que el centro de la actividad empresarial gravita hacia los mercados en desarrollo, lanzando una poderosa ola de crecimiento, incluso en los países BRICS.” En la misma cumbre, el Canciller Ruso, Serguéi Lavrov, comentó “La multipolaridad no es opción, sino una realidad objetiva que viene sustituyendo el modelo neoliberal obsoleto que, en esencia, se basa en prácticas neocoloniales.”
Aunque el grupo BRICS no es la única organización que impulsa la cooperación e integración en el mundo mayoritario, es la entidad mejor conocido y la única que es genuinamente global. De igual manera, es la organización que mejor demuestra las limitaciones y dificultades para coordinar un liderazgo decisivo contra la resistencia del Occidente colectivo a la modernización del sistema de relaciones internacionales. En este sentido, es importante recordar los orígenes de la colaboración entre los cinco países fundadores del grupo BRICS. Por un lado, se trata del formato India, Brasil y Sudáfrica (IBSA) que se fundó con la Declaración de Brasilia de 2003 durante el primer gobierno de Lula da Silva en Brasil.
La meta de IBSA era crear un espacio para hacer avanzar las aspiraciones del mundo mayoritario por medio de la cooperación Sur-Sur, y también para lograr mayor representación del mundo mayoritario en las instituciones internacionales existentes. Los países de IBSA se proyectaban como defensores de la democracia en el mundo mayoritario y siempre han abogado por mantener relaciones equilibradas con el Occidente colectivo. Para India, Brasil y Sudáfrica, su integración en el grupo BRICS en 2010 reforzó su compromiso con la democratización de las relaciones internacionales en un momento cuando la hostilidad del Occidente colectivo contra Rusia y China seguía siendo, más que todo, latente y encubierta.
Por su parte, en 2001, China y Rusia, con países socios de Asia Central, ya había formado la Organización de Cooperación de Shanghai, inicialmente como un mecanismo para promover la estabilidad económica y la seguridad regional entre Rusia, Asia Central y China. Ahora, durante más de diez años, China y Rusia han enfrentado medidas coercitivas económicas y posturas político-militares cada vez más agresivas de parte del Occidente colectivo. Esta realidad ha provocado una diferencia de énfasis entre China y Rusia y los países IBSA, aunque las declaraciones colectivas del grupo BRICS+ insisten que no se trata de sustituir sino de reformar las instituciones como las Naciones Unidas, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.
Sin embargo, en la medida en que el Occidente colectivo ha aplicado medidas de exclusión más agresivas contra Rusia y China, progresivamente ha llegado a ser más imperativo para estos gobiernos promover el desarrollo de instituciones independientes alternativas. A la vez que esta realidad ha complicado el desarrollo del programa colectivo del grupo BRICS, también ha impulsado y aumentado su relevancia desde su inicio durante del colapso del sistema financiero occidental de 2008 y 2009. BRICS+ ha llegado a ser un nodo central del desarrollo de los países más importantes del mundo mayoritario capaces de superar al Occidente colectivo en términos económicos y tecnológicos.
El corolario a los esfuerzos hacia la modernización de las relaciones internacionales por el mundo mayoritario ha sido una regresión a nivel nacional en los países del Occidente colectivo a la reacción anti-democrática y la represión económica contra sus propias poblaciones. El apoyo de los gobiernos norteamericanos y europeos al genocidio en Gaza y la agresión militar no provocada contra Irán indican que las élites gobernantes del Occidente colectivo han regresado a sus primitivos instintos coloniales de conquista y aniquilación. Existe una fuerte correlación inversa entre el declive del poder e influencia del Occidente en el mundo y la intensificación de la opresión doméstica en sus propios países, junto con mayor agresión militar en ultramar.
Después de la guerra de agresión contra Irak en 2003, era claro que el Occidente tenía una ventana de oportunidad para llegar a un nuevo arreglo pacífico en sus relaciones internacionales con China y Rusia. Las élites occidentales decidieron ignorar esa oportunidad. En su lugar, han optado por aplicar destructivas políticas de agresión comercial y financiera y de enfrentamiento militar y terrorista. Se trata de una lucha a muerte entre el desfasado viejo régimen occidental y un dinámico nuevo orden moderno liderado por China y Rusia. Es una lucha que ha sido un constante en la historia mundial. Prácticamente todas las luchas anti-coloniales por la independencia y las revoluciones nacionales han sido en esencia programas para lograr la modernización radical de sus países.
En estos días en Nicaragua, el compañero Moisés Absalón Pastora nos ha recordado el significado del aniversario de la Revolución Liberal de 1893 notando que, “el gobierno de Zelaya pretendió modernizar y revolucionar el Estado de Nicaragua mediante los conceptos liberales”, basado en un estado republicano, democrático y laico. Y Sandino explicó su lucha por la liberación nacional de esta manera, “Soy trabajador de la ciudad, artesano como se dice en este país, pero mi ideal campea en un amplio horizonte de internacionalismo, en el derecho de ser libre y de exigir justicia... mi mayor honra es surgir del seno de los oprimidos, que son el alma y el nervio de la raza… Nicaragua, mi Patria, recibirá los impuestos que en derecho y justicia le corresponden, con lo cual tendríamos suficientes ingresos para cruzar de ferrocarriles todo nuestro territorio y educar a nuestro pueblo en el verdadero ambiente de democracia efectiva...”
En 1979 el Triunfo de la Revolución Popular Sandinista cumplió el sueño de Sandino en la forma de un profundo proyecto de la modernización del país, ejemplificada por la Cruzada Nacional de Alfabetización. Ahora, nuestro gobierno liderado por el Comandante Daniel y la Compañera Rosario, está cumpliendo, en todos sus aspectos, el programa histórico del Frente Sandinista de Liberación Nacional de 1969. La segunda etapa de la Revolución Popular Sandinista desde enero 2007 ha sido una vindicación categórica de la visión de futuro compartido nacional y regional plasmado por nuestro General Sandino en sus distintos manifiestos y por la dirección del FSLN bajo el Comandante Carlos Fonseca Amador en su programa histórico.
La Revolución Cubana, la Revolución Popular Sandinista y la Revolución Bolivariana en Venezuela han demostrado para América Latina que solo los procesos revolucionarios son capaces de lograr la modernización de la sociedad en todos sus aspectos. Otros países con gobiernos progresistas de la región no logran una modernización coherente porque sus élites locales imponen una guerra de clases para frenar y hacer retroceder los programas de reforma nacional, como se ve por ejemplo en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. No es un accidente que los principios de la solidaridad, la complementariedad y la igualdad promovidos por los países de la Alianza Bolivariana de nuestra América afirman la misma visión de cooperación y futuro compartido promovido por los países BRICS+.
La Cumbre de los países BRICS+ en Brasil coincide con las cada vez más urgentes aspiraciones del mundo mayoritario a una mayor democratización económica y política de las relaciones internacionales, la cual, de hecho, implica su radical modernización. En efecto, aunque con un perfil relativamente bajo, las iniciativas del grupo BRICS+ comparten las prioridades centrales identificadas por el presidente Vladimir Putin durante la cumbre en Brasil, cuando dijo, “Para maximizar las perspectivas emergentes, es importante intensificar la cooperación dentro del grupo, principalmente en tecnología, desarrollo efectivo de recursos, logística, seguros, comercio y finanzas.” Ahora este proceso de modernización incluye como miembros formales a Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia e Irán y, como países socios, Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Turquía, Uganda, Uzbekistán y Vietnam.
La modalidad de la modernización adoptada por estos países contrasta mucho con las variedades de la modernización implementadas históricamente. Un reciente estudio del Instituto Chino de Estudios Internacionales (CIIS) sobre la Modernización y la Iniciativa para el Desarrollo Global comenta, “La modernización temprana de los países capitalistas occidentales se basó en la primitiva acumulación por saqueo sangriento colonial externo y explotación brutal interna. Este ímpetu surgió de la naturaleza explotadora y saqueadora del capitalismo.”
Más adelante, el estudio del CIIS observa, “Históricamente, la modernización ha implicado largos períodos de desarrollo, involucrando industrialización, urbanización, modernización agrícola y la informatización. Hoy en día, los países en desarrollo pueden hacer la transición directamente a la economía digital a través de la innovación científica y tecnológica, eludiendo el alto costo y las demandas de recursos asociados con las vías tradicionales de la industrialización.” Así que, queda claro por qué la cultura de la cooperación y la filosofía de la modernización promovidas por los países BRICS+ les permite superar sus tensiones internas a la vez que atrae a otros países del mundo mayoritario a un nuevo camino hacia la modernización.
El 1ero de julio 2021, en el centenario de la fundación del Partido Comunista de China, el presidente Xi Jinping explicó esta realidad, cuando comentó que, con la adhesión al socialismo con características chinas, “Hemos creado una nueva via de modernización china y nuevas modalidades para la civilización humana.” El presidente Xi explicó que la modernización de China se caracteriza por cuatro factores: la prosperidad común de todo el pueblo, el equilibrio entre la civilización material y la espiritual, la coexistencia armoniosa entre los seres humanos y la naturaleza, y el camino del desarrollo pacífico.
Pocos días después, en la Cumbre del 6 de julio 2021 con su partido y los partidos políticos del mundo, el presidente Xi Jinping dijo, “El Partido Comunista China desea dialogar con los partidos políticos de otros países y aprender de sus procesos de la modernización para enriquecer juntos los caminos conducentes a la modernización y mejorar las formas de buscarles felicidad al pueblo chino y los pueblos de todo el mundo.”
El tema del diálogo es central para la modernización de las relaciones internacionales, como afirmó la Compañera Rosario Murillo, recordando en abril 2020 a Emiliano Zapata, “...con Tod@s, aquí en nuestra Nicaragua, y con tod@s, en todas partes de este Mundo, repetimos con absoluta Confianza en Dios, que debemos hacer Mejor : Un Mundo de Humanidad, para la Humanidad, y un Mundo de Convivencia y Complementariedad; un Mundo de Paz, un Mundo de Diálogo, un Mundo Fraternal y Complementario, entre Tod@s, porque aquí vivimos tod@s, y por el Bien de Todos !”