2025, un año para crecer y mejorar

Enviado por tortilla el Sáb, 21/12/2024 - 19:26

Omar Aguilar Maradiaga, Radio La Primerísima, 21 de diciembre 2024
https://radiolaprimerisima.com/2025-un-ano-para-crecer-y-mejorar/

El año 2024 se acerca a su final y dejará experiencias positivas para unos y malas para otros, pero en general deja una situación mundial caótica; lo que augura un año 2025, sumamente difícil y complejo.

A principios del año, reflexionábamos sobre los “Desafíos geopolíticos” de la izquierda, teniendo en cuenta el contexto que en ese momento imperaba y que estaba marcado por la guerra en Ucrania orquestada y dirigida por el imperialismo y que pretendía llevar a Rusia a un desgaste político, económico, militar; para luego con el apoyo de sus aliados de la OTAN, hacerse con los bastos recursos del país más extenso del mundo y de paso controlar su posición geoestratégica en territorio euroasiático y desde ahí controlar a China. Frenar a China y a Rusia y debilitarlos en el tablero mundial, era sin duda una de las mayores apuestas del imperialismo.

En el 2024, todas las acciones militares y las sanciones económicas han continuado con la misma fuerza que en el 2023, pero no han surtido el efecto deseado por el imperialismo; ya que tanto Rusia como China, siguen liderando el crecimiento económico; mientras los países de la UE aliados del imperialismo se sumen en una profunda crisis, con las consecuentes implicaciones políticas y el repudio de sus poblaciones, que son las más afectadas por la guerra y las sanciones. Rusia como China son importantes abastecedores de materia prima para sus industrias y un importante mercado para la colocación de sus productos. Los países europeos miembros de la OTAN, han destinado importantes recursos para apoyar a los neonazis ucranianos, lo que también ha afectado sus economías y alimentado una de sus mayores crisis de las últimas décadas. El conflicto Rusia- Ucrania, no parece que por ahora pueda llegar a su fin, dado que occidente sigue enviando ayuda militar y económica al gobierno nazi de Zelensky. La ayuda militar es cada vez más fuerte y sofisticada, con drones, aviones de combate, misiles de largo alcance y amenaza con convertirse en conflicto abierto entre Rusia y la OTAN y ya no solo contra Ucrania. Ucrania ya cumplió con su rol de “títere” y de ser la puerta de entrada y el pretexto para un conflicto a mayor escala. Rusia está preparada para este posible conflicto con la OTAN, pero sus consecuencias pueden ser desbastadoras.

Debilitar a Rusia y a China significa a su vez debilitar los BRICS, estrategia que tampoco ha funcionado, puesto que los BRICS no solo se han consolidado, sino que también han venido fortalecido y ampliado y son hoy por hoy el bloque económico más atractivo para los países africanos, latinoamericanos, asiáticos y hasta para países europeos miembros o no de la cada vez más debilitada UE.

El triunfo de Donald Trump en las elecciones de EEUU y su toma de posesión en enero de 2025, no son un buen augurio y a pesar de que ha dicho que acabará con la guerra en Ucrania; es algo que está por verse, pero que, para muchos analistas, son solo palabras vacías, propias de un discurso electorero. Trump ha sido aún más claro en torno a que su objetivo principal es fortalecer la economía norteamericana, lo que pasa por debilitar la economía China; sobre todo su presencia en Latinoamérica, región que sigue siendo considerada como “territorio de dominio yanque”.

La política antiinmigrante, que ha anunciado la nueva administración norteamericana, es un tema que amenaza con la estabilidad de la región y de los propios EEUU cuya economía está íntimamente ligada a la presencia de trabajadores migrantes; ya que depende mucho de su mano de obra (que alcanza un 19% de la fuerza laboral) y su expulsión, afectaría sobre todo a las pequeñas empresas de construcción, servicios y manufactura. Gran parte de los empleos que ocupa la población migrante (en su mayoría latina) son empleos que los trabajadores norteamericanos se niegan a realizar (trabajos en el campo, construcción, manufactura, etc.) y que son básicos para el desarrollo y el crecimiento económico del país. De acuerdo a datos del ITEP (Institute on taxation and Economic Policy) solo en 2022, los casi 11 millones de indocumentados aportaron impuestos cerca de 96,700 millones de dólares. Por lo tanto, una política de deportación masiva de inmigrantes, es por demás una aseveración irresponsable y parece ser más un mecanismo de intimidación.

La guerra de agresión del gobierno israelí contra Palestina que ha dejado en los últimos 11 meses, más de 42 mil muertos y más de 100 mil heridos (la mayoría mujeres y niños) a pesar de la condena internacional; lejos de acabar, se ha ampliado a Líbano, Yemen y recientemente a Siria. Biden en sus últimas patadas de ahogado, sigue aumentando su apoyo a Israel y se ha declarado abiertamente sionista y asevera que dará su apoyo al genocida de Netanyahu hasta el final de su mandato.

Lo acontecido en Siria, tiene muchas lecturas. Algunos analistas, afirman que es parte del Plan para desestabilizar las fronteras de Rusia, India y China a través del incendio de la periferia islámica o la “balcanización de todo el oriente medo” (Libia, Irak y Siria), que se venía gestando desde hace décadas y cuya finalidad es cambiar drásticamente las fronteas de oriente medio y facilitar el control territorial y económico. Ya desde la época de Clinton, se planeaba la invasión de siete países del oriente medio (Balcanes euroasiáticos), seis de los cuales ya están bajo el control del imperialismo norteamericano y que son Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia y Sudán. Solo queda Irán, del que han tratado de apoderarse en los últimos 20 años y que seguramente seguirá siendo un objetivo central de la política imperialista, en 2025. Lo cierto es que, gran parte del petróleo del oriente medio, está ahora en manos del imperialismo yanki y sus aliados, y sus territorios ocupados; son nido de terroristas, extremistas y fundamentalistas a ultranza.

A nivel regional, concluíamos que muchos gobiernos que se dicen de “izquierda”, han caído en la trampa de condenar a otros gobiernos de izquierda, siguiéndole el juego al imperialismo, a cambio de favores o de apoyo a intereses mezquinos. Esto ha debilitado en algunos momentos a la izquierda latinoamericana, pero define quienes pertenecen realmente a la “izquierda revolucionaria” y quienes son falsos izquierdistas, disfrazados de revolucionarios; que no dudan en plegarse al imperialismo cuando les conviene y toman posiciones de ultraderecha. Un ejemplo de ello, ha sido la negativa de Lula y Petro a aceptar los resultados de la victoria del presidente Nicolás Maduro en las elecciones del mes de julio en Venezuela. Ambos se esgrimieron como jueces y se plegaron a los reclamos de la derecha venezolana, a pesar de que el sistema electoral venezolano es considerado uno de los más transparentes en el mundo.

El veto de Brasil en octubre de este a la entrada de Nicaragua y Venezuela a los BRICS, ha sido uno de los puntos más negativos para la izquierda y tiene un enorme trasfondo político. Se habla de represalias de Lula, por las críticas del Comandante Presidente Daniel Ortega a sus posiciones en contra de la victoria del Presidente Nicolás Maduro y de represalias de Lula contra Maduro, porque no presentó a Lula pruebas de su triunfo en las elecciones. Así se hace eco de la posición de la OEA, de la derecha venezolana, de los países proimperialistas y del gobierno yanki. Inmiscuirse en la política interna de un país, es altamente violatorio de los principios de no injerencia en los asuntos internos de otras naciones y está en contra de los principios de los BRICS.

El veto de Brasil niega el derecho de Nicaragua y Venezuela de ingresar a ese importante bloque geopolítico y económico, les quita la posibilidad de enfrentar de mejor manera el bloqueo y las sanciones económicas, y al acceso a fuentes de financiamiento no condicionadas para la inversión en programas sociales. Todo indica, que, Lula ha sucumbido a la presión del gobierno norteamericano (que parece tener pruebas en su contra), a la presión de la burguesía brasileña aliada de la derecha venezolana y a sus deseos de seguir siendo el principal interlocutor con los BRICS y mantener el liderazgo en la región; sobre todo porque sabe que tanto Nicaragua como Venezuela, son la reserva moral de la izquierda en el continente y que al igual que Cuba no se venden al imperialismo.

A manera de conclusión, podemos señalar que:

◙ Si bien 2025, no parece avizorar calma en el panorama internacional y puede ser un año en el que se recrudezcan los conflictos, también puede ser un año en el que el desgaste provocado por los conflictos en las economías, sobre todo europeas; obligue a los países a repensar su posicionamiento y papel en dichos conflictos.

◙ La situación caótica de 2024, debe fortalecer la lucha y resistencia de los pueblos en 2025, algo que ya está sucediendo en muchos países europeos y de otros continentes, y hasta en los propios EEUU, donde el pueblo norteamericano se opone a la guerra y el genocidio perpetrado por el gobierno y sus aliados en Palestina y otros países del oriente medio. Las protestas a nivel mundial, son cada vez más fuertes y lo serán aún más en 2025.

◙ En 2025, se espera un fortalecimiento del multilateralismo, el que ya ha dejado de ser un sueño, para convertirse en una realidad; amén de las presiones del imperialismo por impedirlo y que seguramente continuarán con el trumpismo.

◙ 2024 ha dejado claro cuáles son realmente los gobernantes que mantienen posiciones de izquierda y cuáles se acomodan y sucumben a las presiones del imperialismo yanki y de la burguesía local. No todos los gobiernos que dicen ser de izquierda, lo son y solo han aprovechado el desgaste de la derecha para asumir el poder en nombre de la izquierda, pero luego se vuelven contra los pueblos que los eligieron. Al final, los pueblos dictan sentencia.

◙ Por ahora, Nicaragua y Venezuela tendrán que fortalecer sus relaciones bilaterales con China, Rusia y otros socios. La entrada a los BRICS tendrá que esperar, pero tarde o temprano se dará, pese a Brasil y al imperialismo yanki.

◙ Nicaragua, seguirá su camino hacia el progreso y continuará profundizando sus programas sociales y económicos. En el 2025, Nicaragua fortalecerá su economía y su desarrollo, lo que la posicionarán en la región, como un país, que, a pesar del bloqueo, sigue adelante defendiendo la paz y su soberanía.

◙ El sandinismo seguirá fortaleciéndose, pero debemos estar atentos y no dormirnos en nuestros laureles; lo de Siria es un ejemplo. El imperialismo no descansa y nosotros debemos estar despiertos, como decía nuestro líder el Comandante Daniel, “siempre con un ojo abierto”.

◙ Mal haríamos en creer que todo está hecho y dejar de buscar la mejora continua. Nuestras acciones dictan lo que somos y los revolucionarios nunca paran de crecer, de mejorar y de retarse a si mismos. 2025 debe ser un año de encuentro y fortalecimiento del sandinismo, de nuestros principios y para abrazar con más fuerza nuestro proyecto revolucionario.