Lo absurdo del ridículo

Enviado por tortilla el Jue, 07/11/2024 - 12:43

Moisés Absalón Pastora, Detalles del Momento, 7 de noviembre 2024

El ansia, la desesperación, el rencor y la frustración no son de ninguna manera remedios para nada. Caer en el ámbito de ese cuadro dibuja una sola ruta posible el camino hacia el fracaso, y tanto fue andado por quienes jamás comprendieron eso, que no tienen vuelta atrás y es lo que explica el absurdo ridículo que algunos mercenarios de la comunicación siguen haciendo.

Cuando uno se mete a navegar en las redes sociales y por casualidad te encuentras con uno de esos que de periodistas no tienen nada, porque les pagan para mentir y te metes a explorar si lo que dicen en el titular del reporte se corresponde con nuestra realidad lo que inmediatamente pasa es que compruebas que se trata de otra mentira, pero entonces el filtro, en este caso digamos YouTube te mete a un portal donde te aparecen rostros infames ya conocidos poniendo peros y pelos a cualquier cosa que desde aquí hagamos en beneficio del pueblo porque para eso les pagan.

No importa que tan trascendental sea la dimensión que tenga, el beneficio que genere, lo bien ejecutada y de calidad que sea la obra, el propósito que se persigue o incluso el buen criterio o calificación que el mundo dé a lo que aquí hacemos, ellos siempre son la negación, la distorsión, la desinformación sobre lo que mucho se inaugura todos los días en Nicaragua como parte de una revolución que llegó para cambiar y acabar con todo lo que mataba al país.

Uno simplemente se queda perplejo por el grado de irrespeto que a su propia persona se tienen esos que se ponen serios ante los contenidos que graban y transmiten en línea donde no solo hay entrevistadores haciendo monólogos y licuando mentiras, sino que de pronto aparecen entrevistados que nadie conoce, que los presentan como líderes de no sé que sigla y se prestan con caras de altísima y distinguida seriedad a opinar en calidad de “expertos” sobre temas que por supuesto no conocen, es más, de los que jamás escucharon hablar algún día, pero que matizan con el consabido discurso de la “dictadura, los desaparecidos, las torturas, los prisioneros políticos” y toda esa retahíla de frases repetidas desde el 2018 y que nada tienen que ver con nuestra Nicaragua.    
Todo lo que pueda saber a ridículo es una particularidad que generalmente choca con el sentido común y molesta por su inmenso grado de torpeza, pero también genera un placer especial, diría cuasi humorístico, porque muchas veces quienes incurren en esto son individuos francamente descerebrados por su infinito nivel de incongruencia pues a fin de llamar la atención no les importa lastimarse como personas desde la percepción de quien observa sus estupideces.

Esos o esas que hacen el ridículo no están solos porque por cada desenfreno que hacen, ahora con la inmediatez de las redes sociales, hay miles y miles de ojos muy críticos siguiendo la acción que desde el teatro de lo absurdo lo único que pretende es llamar la atención y créanme que lo logran pues luego del ridículo vienen los comentarios en medio de un humor satírico que pone en relieve la demencia de los actores

El ridículo es una manifestación de figuración que busca la notoriedad y sin importar qué haga, donde lo haga y porque lo haga, no pretende un fin como tal o encontrar un propósito, sino satisfacer la vanidad, atraer a los camarógrafos y a los fotógrafos para que lo observen y así mediáticamente posicionarme de un espacio cuando apunta a gravitar en la esfera política que es el enfoque fundamental que hoy me ocupa.

Dentro del pretendido oposicionismo al actual partido de gobierno, el ridículo siempre está en alto relieve. Es más, si lo ridículo fuera una marca no sería difícil verla estampada en la frente de cada una de esas “celebridades” que se destacan por sus altos niveles de brutalidad, que, por tal razón, no les permite analizar que de cada acto descerebrado que exhiben el impacto lo reciben ellos porque lo que hacen no tiene ni pie ni cabeza y es solo la expresión más frustrada de quien perdió toda capacidad para producir y convencer y eso es algo que entre más derrotas acumulan más evidente se vuelve y no se detienen a considerar el nivel de rechazo que están generando en una población que está harta de tanto ridículo.

Sobre el ridículo de esta oposición que se dice nicaragüense pero que piensa, habla y actúa en inglés y por cierto muchos solo lo medio machacan, hay muchas aristas de las cuales agarrarnos para desmenuzarlos, pero de arranque detengámonos en el contexto del mes en el que estamos y el próximo al que vamos. ¿Ya se fijaron que en las rotondas ya se comenzaron a montar los primeros escenarios navideños; que actores económicos e instituciones públicas hacen esfuerzos comunes para promover las promociones propias de la temporada que se nos viene; ya se fijaron en el comercio que comienza a mostrar los inventarios que el año pasado no lograron vender el año pasado y que los han juntado con nuevas mercaderías que ya se exhiben en los ventanales de los centros comerciales o en los estantes de los mercados donde por adelantado ya sentimos los aires navideños que arreciaran más cuando venga el aguinaldo del sector estatal; ya se fijaron que en los canales de televisión ya hay anuncios característicos que nos dicen que se nos viene la devoción Mariana, los Nacimientos al Niño Dios y la noche buena en la que la familia es el más grande de los símbolos?

No tengo duda que la gran mayoría de los nicaragüenses ya nos fijamos en esos detalles, pero el ridículo no, porque esté, siendo cuatro puchos descerebrados, que se creen guerreros, quiere irse de frente y amargarle la fiesta a un pueblo que quiere paz, que quiere ir a los centros comerciales, a disfrutar en el previo de la temporada navideña, a explorar qué promociones hay, pero se frustra, se indigna, se molesta, se arrecha cuando el terrorismo muestra la nariz para joder muy al estilo de la mosca de Pepito.

Los puchos, las pichurrias o las miserias humanas que desde afuera hablan miércoles que lo sigan haciendo, al final solo están al alcance de otros de su misma condición y que no convencen a la comunidad de connacionales que siguen viniendo al país, ya muchos para quedarse, porque saben que esta Nicaragua en todo tiempo y sobre todo ahora que camina a la Navidad, es totalmente diferente a la que el ridículo oposicionismo pinta desde la cucarachera de Miami, desde las calles de San José, desde el Reino de su Majestad Felipe de Borbón en España, desde la Buenos Aires del loco de Javier Milei o de dónde se encuentre cualquier camión basura de esos que buscan cómo echar sobre la gente buena sus excretas.

Todos estos agentes del ridículo, sin duda alguna, hace pasar a sus propios padres y familiares una gran vergüenza porque lo que hacen no tiene sentido y quiero dejarlo bien claro, porque aquí dejaron padres, hijos, tíos, sobrinos, que tras la huida o la deportación como agentes extranjeros que siempre fueron, de algunos individuos que no llegan ni a quinientes, se desligan de cualquier estupidez cometida por sus familiares y así me lo han comentado gentes que tuvieron a cercanísimos en su entorno que te manifiestan que esos que fueron correctamente desnacionalizados nunca jamás se habían metido en nada, que no sabían el significado de lo que quiere decir la palabra política, pero que en el 2018 los empandillaron y los embarraron porque les pagaban para hacer las barbaridades que hicieron.

Allá en Estados Unidos se certificó a través de un Colegio Electoral la victoria de Donald Trump, bueno esperemos nos presente las actas de ese triunfo para considerarlo presidente, a lo mejor se las muestra a Lula D´Silva de Brasil, pero lo cierto es que el Sumo Pontífice de la raza aria vuelve a la Casa Blanca y por eso los microfoneros mercenarios de puchilandia han arreciado en los últimos días y si saben que un alto sandinista se tiró un estornudo entonces le caen encima, toman la mucosidad y te dicen que el Covid regresó a Nicaragua, entre otras muchísimas estupideces más que inventan al por mayor y que por eso hay que aislar a nuestro país, el nuestro, porque en asuntos de nacionalidad la ridiculez nada tiene que ver con nosotros que nos acercamos a una temporada donde todos queremos crear espacios de convivencia, de fraternidad y en consecuencia de paz porque vamos hacia ese tiempo de Purísimas, de Nacimientos, de tradiciones espirituales, de familia y de reflexión que deberían merecer nuestras más altísimas consideraciones en beneficio del futuro del país.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA