SIn problema no hay solución

Enviado por tortilla el Lun, 04/11/2024 - 18:51

Moisés Absalón Pastora, Detalles del Momento, 4 de noviembre 2024

Los problemas, las crisis, los obstáculos, pueden surgir, se pueden crear o los podemos encontrar en el camino porque la vida es así para la mayoría de la humanidad pues son pocos los privilegiados que naciendo en cuna de oro jamás supieron lo que es pasar una necesidad y por lo mismo que tengan una idea, aunque sea mínima, por saber lo que cuesta alguna cosa porque tienen tanto que solo deciden adquirirlo y ya.

Por ese tipo de personas, faltos de sensibilidad humana, el mundo llora la concentración de la riqueza en manos de unos pocos que tienen todo lo material que se les ocurra, pero sin lograr la felicidad porque nunca les costó nada, porque jamás experimentaron la sensación luchar por algo y así sentir la satisfacción de pelear con el alma algo que no representara la compra o de ser capaz de medir el esfuerzo por una victoria alcanzada con el corazón o el dolor.

Cuando las circunstancias adversas llegan, por supuesto sin avisar, la incertidumbre embarga a cualquiera y nosotros los nicaragüenses tenemos mucho que decir sobre eso porque nuestra historia está cargada de episodios ensangrentados, unos más grandes que otros, que nos han tirado al piso, pero al final siempre logramos levantarnos, ponernos de pie y con la frente en alto siempre hemos vencido.

De esa realidad, de esos obstáculos en la vida nacional, siempre hemos podido tomar lecciones y de la misma forma retomar el camino corrigiendo lo que estuvo mal y replanteando la ruta hacia el mañana y nosotros, que venimos de una crisis que nos fue creada desde afuera, sabemos perfectamente bien lo que tenemos que hacer para no dejarnos vencer y eso implica que tenemos nuevas oportunidades para crear las condiciones que desarrollen un país con mejores condiciones que el que teníamos antes del 2018 cuando los ricos, los que tienen sus capitales fuera, los que no tienen nada que perder, los que no tienen idea del valor de las cosas, nos hicieron lo que nos hicieron a nombre de la libertad.

Soy un devorador de historias y artículos que tienen que ver con las reflexiones que la vida misma nos pone todos los días en el camino y me encontré con unos axiomas para compartir con ustedes, que son grandes verdades y que debemos hacer propios no para llorar por la leche derramada sino para ir al encuentro de nuestras nuevas victorias.

Un gran filósofo comentó una vez que el único obstáculo que tiene el águila para volar con mucha mayor velocidad y más fácilmente, es el aire; pero si suprimiera el aire caería instantáneamente a tierra, sin poder volar en absoluto. El mismo elemento que ofrece una gran resistencia al vuelo es a la vez, su condición indispensable.

El principal obstáculo que tiene que superar un bote de motor, es la resistencia del agua a la revolución de la hélice del motor; pero si no fuera por esa resistencia, el bote no se movería de su lugar. Esa misma ley, también tiene una aplicación en la vida humana del hombre; los obstáculos son indispensables para lograr el éxito y en consecuencia son más que necesarios, es más son imprescindibles.

Una vida libre de todos los obstáculos y dificultades reduciría en su mínima expresión todas las posibilidades y potencias a cero. Los obstáculos nos despiertan de esa letanía, y nos llevan a nuestras grandes habilidades humanas. El esfuerzo nos comunica nuevo poder, de suerte tal, que de las dificultades nace de las cenizas una nueva fuerza. De un obstáculo derivamos una gran fortaleza; de la desilusión, crecimiento, de la privación, deseo.

Hoy más que ayer en Nicaragua sabemos quién es quién y donde está cada quien, a que responde, que hizo o que no hizo que logró o que echó a perder, que tanto aportó o que tanto estorbó. Lo que cada quien hizo en lo positivo o negativo por ser un parcial de la paz no lo voy a determinar ahora porque sobre el tema ya escribí antes, pero en el análisis es un buen punto de partida para los que deseamos ir hacia el futuro y no quedarnos en el pasado.

En Nicaragua hay una voluntad que gobernando en paz hizo milagros con poco y hay otra que hizo terroristamente desastres con mucho. Para los primeros el obstáculo que surgió fue impactante y doloroso porque vio afectada su obra, pero para los segundos, para el terrorismo que hizo caer nuestro desarrollo económico, lo único que saca de todo esto es la búsqueda de imposibles, como que los haga salir del estercolero en el que cayeron porque si antes de asaltar la paz ya sus números estaban en rojo, después de su criminal embestida su mejor escenario es la del zombi, la del muerto vivo, que anda buscando a quien inyectar; que hiede y atemoriza a una población que huye espantada de su maldad y de la impresionante capacidad de odio que destilan.

En síntesis, debo decir que, de los obstáculos, independientemente de que sean creados o inducidos desde afuera o desde adentro dónde menos mal los controlamos y reducimos, debemos asumir una voluntad de hierro para levantarnos y con mucha mayor celeridad que antes del 2018 porque ahora sabemos dónde están y quiénes son los alacranes que hipócritamente decían acompañarnos en el desarrollo y que con solo el chasquear de los dedos del Tío Sam se lanzaron como perros rabiosos a la yugular de nuestra amada Nicaragua.

Lo determinante fue sin embargo nuestro espíritu porque desde su resplandor hemos descubierto que Dios nos bendijo cuando decidió someternos a prueba, porque en calidad de nuestro Creador quería determinar qué uso le daríamos a la coraza que decidió para nosotros a fin de mostrar el pecho y el rostro a un enemigo que nos disparó y nos sigue disparando una y mil veces y mientras sus misiles no logran perforar nuestro pecho ellos desde lejos, dónde consumarán sus días, se siguen preguntando sobre la poderosa fibra con la que nos hizo el altísimo porque supimos salir adelante.

Nosotros somos de esas razas y estirpes que encontramos en los problemas la ruta hacia nuestra propia fortaleza porque no nos achumicamos ante los obstáculos, sino que los vencemos y lo digo porque grandes naciones y gobernantes con exagerados recursos a su disposición, pero con muchísima menos historia y vicisitudes que nosotros, no lograron levantar cabeza.

Los nicaragüenses, los verdaderos que amamos a este país, siempre tenemos presente que este día, nuestro hoy, no es nuestro puerto final, sino que decimos desde este presente que lo mejor es lo que ahora hacemos y que grandes cosas nos esperan en el futuro porque somos vencedores.

Nosotros hicimos de nuestros malos tiempos una pizarra de aprendizaje, ciertos de que los tiempos oscuros siempre fueron y serán pasajeros que no llegaron para quedarse sino para probarnos en la solución que siempre generamos a los conflictos para salir siempre fortalecidos y multiplicados en la nobleza de quienes entendemos muy bien el significado de Patria.

Los desadaptados han intentado de todo para tirarnos al piso y vean dónde están ellos y dónde estamos nosotros. Francamente debemos darles las gracias porque hoy con nuestro velero llamado libertad hemos partido para alejarnos del inframundo que nos quiso volver a poner el grillete de la esclavitud y el atraso, pero que va arriadas nuestras velas estamos distantes a mil años luz del odio.

Lo decimos con convicción porque cada uno de nosotros, los que tenemos en alto el valor de nuestra nacionalidad, cargamos el valor de la paz que tenemos como lo que es, agua viva, porque la maldad y el odio pretendió hace unos años atrás secar el pozo de nuestras esperanzas y la perversidad matarnos de sed, de ese espíritu de hombres y mujeres libres que nos caracteriza.

Los que ya vamos de salida, pero aun contamos el cuento, podemos sentirnos profundamente orgullosos de ocupar espacios para la construcción de esta gran patria. No sé lo que nuestros relevos puedan ser capaces de ver o hacer en el futuro, pero desde este presente, en lo personal, siento y presiento, que Nicaragua será inmensamente rica y próspera y por ello derrocho satisfacción plena porque validamos aquello de vivir para servir, ese inmenso postulado cristiano que bendice a la nación y a los suyos que nos prenderá como lo que ya fue profetizado como una luz para las naciones del mundo.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA