
Estudiantes nicaragüenses agitan banderas para celebrar las Fiestas Patrias
del 14 y 15 septiembre. La educación desde la etapa preescolar hasta
la educación universitaria y técnica ha ampliado extensamente en
Nicaragua tanto en las áreas urbanas y rurales. Foto: Casa Ben Linder
La paz siempre ha sido esencial para mí.
Mis primeras incursiones en el activismo fueron por la paz: Como estudiante de primaria me acuerdo inflar globos para un plantón cuando el tren blanco que transportaba armas nucleares pasó por mi ciudad natal en Idaho; organizar una protesta contra la primera Guerra del Golfo en primer año; escribir cartas para protestar contra la presencia de reclutadores militares en la secundaria. Amo tanto la paz que la estudié en la universidad, saqué mi licenciatura en Estudios de Paz.
Así que me sorprendió encontrarme llorando lágrimas de gratitud durante un discurso militar. El 2 de septiembre se celebró el 45 aniversario de la fundación del Ejército de Nicaragua, y el Presidente Daniel Ortega comenzó su discurso a las tropas hablando de la paz.
«Hoy logramos realizar este Acto en Tiempos de Paz, cuánto ha costado sí llegar a esta Etapa de Paz. Paz que significa Bienestar para los más Pobres. En Paz podemos combatir la Pobreza.
En Paz podemos asegurar Educación para todas la Familias, para l@s Niñ@s de las Familias
Obreras, de las Familias del Campo, de Familias Pobres, con bajos ingresos.»
Mientras escuchaba el discurso del Presidente, no sólo se me salieron las lágrimas. Sollozaba de agradecimiento. Agradecimiento a la Revolución de Nicaragua por identificar la pobreza como su enemigo número uno y luchar contra ese enemigo con todo lo que tiene. Agradecimiento por poder ver durante mi vida el alivio de tanto sufrimiento. Agradecimiento por haber podido aportar mi granito de arena a esta lucha.
Agradecimiento por no estar sola en esto, por estar trabajando en conjunto, luchando hombro a hombro con el gobierno del pueblo de Nicaragua para vencer juntos la pobreza en este hermoso país.
Mis lágrimas, sin embargo, eran también lágrimas de dolor por mi país natal. Siempre he guardado la vana esperanza de una lucha similar contra la pobreza en Estados Unidos. Cuando era niña, iba a la escuela con niños que no comían los tres tiempos, con niños que enfermaban constantemente porque sus padres no tenían para pagar al médico, con niños cuyas familias no tenían agua potable ni calefacción. En los treinta años transcurridos desde que me fui de casa, la situación de familias como estas no ha hecho más que empeorar, por la sencilla razón de que el bienestar para los más pobres no está en los intereses de quienes gobiernan Estados Unidos.
Durante mi niñez y adolescencia, en los años 80 y principios de los 90, mi hermana y yo asistíamos a escuelas públicas en Idaho. Todos los años, como todos los estudiantes en EE.UU., teníamos que recaudar dinero para la escuela: vendiendo chocolatinas puerta a puerta; haciendo postres para una venta de pasteles; pidiendo a las empresas que nos patrocinaran por cada milla que recorríamos en el Maratón anual de la Bicicleta: andar cinco millas y media en bicicleta con nuestros compañeros de clase, y luego volver y recoger el dinero... todo para conseguir los fondos suficientes para mantener la escuela en funcionamiento.
Sin embargo, el 43% del presupuesto anual de Estados Unidos se destina al gasto militar. Como dice el viejo cartel «Será un gran día cuando nuestras escuelas reciban todo el dinero que necesitan... y la Fuerza Aérea tenga que hacer una venta de pasteles para comprar un bombardero». Así, durante discurso del Presidente Ortega al Ejército de Nicaragua, yo también lloraba por todos los que están sufriendo en los EE.UU., sin esperanza de alivio de la pobreza de su gobierno.
A diferencia de EE.UU., Nicaragua sí ha sido invadida por un país extranjero en la historia reciente - sobre todo por los EE.UU. También ha sufrido 10 años de guerra de Estados Unidos contra civiles, centros de salud y escuelas. También ha sufrido un intento de golpe de Estado dirigido y financiado por Estados Unidos en 2018, actualmente está sufriendo bajo medidas coercitivas unilaterales ilegales -sanciones- y sufre continuos intentos de desestabilización por parte de Estados Unidos.
Sin embargo, incluso con tales amenazas reales a la seguridad nacional, el gasto militar total de Nicaragua sólo representa el 3% del presupuesto nacional.
¿Dónde invierte Nicaragua la mayor parte de sus fondos? En paz, en, como dice el Presidente Ortega, el «bienestar de los más pobres». El gasto social representa el 53 por ciento del presupuesto anual de Nicaragua - educación gratuita desde preescolar hasta la universidad, salud universal y gratuita, viviendas sociales, préstamos a bajo interés y mucho más.
Nicaragua sabe lo que es vivir en tiempos de guerra, y por eso, la paz es realmente considerada preciosa aquí. Es todo un privilegio poder vivir en un país que está realmente en paz, y ver lo que se puede conseguir cuando se da prioridad a la paz, al bienestar de los más pobres. Que siempre reina la paz en Nicaragua!
* Becca Renk ha vivido en Ciudad Sandino, Nicaragua, por más de 20 años, trabajando en Desarrollo comunitario sostenible con la Jubilee House Community. Becca coordina el Proyecto de solidaridad Casa Benjamin Linder en Managua.