Testimonio del Compañero Orlando José Tardencilla al Tribunal Internacional de los Pueblos
Managua, 03 de Junio del 2023
Buenos días, Estimados Compañeras y Compañeros que Integran este Valioso Tribunal Internacional de los Pueblos.
Buenos días Compañeras y Compañeros que Hoy testimonian por el Pueblo de Nicaragua.
Buenos días a Todas y Todos los que nos acompañan en esta comparecencia.
Soy, Orlando José Tardencilla, ciudadano nacido en nuestra amada Nicaragua, ya Mayor de edad, Casado, Abogado y Notario de la República de Nicaragua.
Comparezco ante ustedes, con la convicción de aportar algunos pequeños detalles del conjunto infinito de actos, hechos y eventos que los nicaragüenses enfrentamos y que la Doctrina Monroe desarrolló contra nuestro País, en una etapa muy crucial para la vida de nuestro Nación.
Introducción:
En las batallas finales de los esfuerzos del Pueblo de Nicaragua para liberarse de la tiranía somocista, junto a miles de Jóvenes y Adultos e incluso junto a importantes contingentes de niños, ya para los años de 1977, participé como cualquier otro ciudadano, buscando los caminos de la vida, que para esos años eran muy difusos. Más de 50 mil asesinados y centenares de heridos y desplazados de sus territorios motivaron la gigantesca rebelión contra el ejército Somocista, acuerpado y financiado por el Gobierno de EEUU y Países Adláteres.
La fuerza indetenible de la Unidad del Pueblo, la Solidaridad internacional denunciando la barbarie Norteamericana mediante la GUARDIA NACIONAL DE SOMOZA, y la Convicción de Vida de los Nicaragüenses permitieron que desde nuestras convicciones y Fe Cristiana derrotásemos al Ejercito Somocista. Nuevos Horizontes se abrían con esperanza, aquellos primeros días de Julio y Agosto del 79.
Muchos jóvenes nos integramos a las tareas de la reconstrucción, la alfabetización, el levantamiento de las unidades cooperativas y cuanta tarea implicaba nuestra nueva vida en libertad. Algunos desarrollamos el deporte, la cultura y otras actividades.
Para el mes de marzo de 1980, fuimos estremecidos por el Asesinato del Monseñor de los Pobres, en El Salvador, y ese hecho, motivó mis pensamientos para integrarme a las luchas libertarias que ya habían iniciado en aquel pueblo Heroico. Desde la intimidad de mis convicciones me integré a la lucha en El Salvador, y con ellos, compartí los sacrificios de la Lucha durante casi un Año. En enero 1981, en una acción combativa fui herido y capturado y mantenido durante más de un año en diferentes centros de torturas, aislamiento y maltratos. Las acciones usadas por expertos en ese tipo de actividades ya han sido ampliamente documentadas por miles de reportes que al efecto se han hecho de muchas víctimas de ellas. En mi caso, sería reiterativo relatar que durante más de un año viví las experiencias más amargas y dolorosas para un prisionero de guerra en El Salvador.
Para mediados del mes de febrero 1982, y ante la amenaza de muerte directa ( “ Queres ser el Ultimo muerto de una guerra que ya Perdieron” ) Me trasladaron a Estados Unidos un grupo de militares y agentes norteamericanos. El traslado desde la cárcel de la PH (Policía de Hacienda) hasta el aeropuerto Comalapa no los puedo describir porque me llevaron encapuchado y en el piso de un vehículo de traslado militar. Dos días antes de ese inesperado tour, me torturaron nuevamente y finalmente me habían amenazado proponiéndome que para salvar mi vida, lograr mi libertad y tener oportunidad de trabajar para ellos, debía señalar ante Un Comité del Senado de EEUU y la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso USA que “ yo era parte de un equipo de Combate y penetración de la Revolución Sandinista y Cubana en la guerra de El Salvador”, debiendo destacar: Procedimientos, y a Mandos del ejército Nicaragüense encargados de las tareas y los diferentes tipos de armamentos que se trasladaban supuestamente desde Nicaragua al Salvador. Así como identificar las supuestas rutas usadas. En este proceso de “entrenamiento y aseguramiento”, pasé varios días. Supe un tiempo después que estaba en casas del área de Langley, USA. Las amenazas de muerte y los interrogatorios fueron la constante, y ocasionalmente las propuestas de libertad y vida cómoda en EEUU.
En el Departamento de Estado y ante Deán Fisher, Vocero del Departamento de Estado y otros altos Miembros de las Comisiones del Congreso y Senado de EEUU y Periodistas, el 12 de marzo 1982, estando ya casi seguro que era una conferencia real, denuncié la Política mentirosa de EEUU contra Nicaragua, Cuba y el Salvador, señalé directamente de las amenazas, presiones y torturas que sufrí para decir mentiras contra nuestros pueblos.
La conferencia salió en vivo al mundo y ello permitió que el Gobierno revolucionario y los esfuerzos de solidaridad ahí en EEUU, presionaran hasta mi liberación, unos días después
En Nicaragua se luchaba fuertemente para lograr preservar mi vida, y Gracias a la presión y gestión del Gobierno Revolucionario del Cmte. Daniel Ortega, por medio de la Cancillería Nicaragüense, (Miguel D Escoto Brockman a la Cabeza) y la solidaridad internacional allá en Estados Unidos, la madrugada del 13 de marzo fui entregado en el mismo Departamento de Estado a nuestros agentes diplomáticos acreditados y trasladado a la embajada Nicaragüense. Ya en el dia del 13 de marzo mis Compañeros me acompañaron, junto a agentes USA a México, donde Fui liberado, recibiendo el abrazo y protección de mi entrañable amigo y Embajador Aldo Díaz Lacayo, quien junto a una delegación de compañeros aseguraron mi traslado a Nicaragua, llegando el 15 de marzo.
Obviamente fui testigo de la búsqueda de excusa norteamericanas para iniciar la Guerra de la Contra de forma abierta, guerra, que el Pueblo nicaragüense, logró ganarla con el sacrifico de miles, pero la fe siempre infinita en Dios y la Justicia.
Ofrezco este Pequeño testimonio, en la fe que sea valorada la hidalguía y decoro de los nicaragüenses, especialmente aquellos que sacrificaron su vida por nuestra Libertad. Que se Respete nuestro derecho a ser libres y soberanos y que la Dignidad nacional sea respetada.
Mil gracias.