El injerencismo electoral de Washington y la respuesta de América Latina

Enviado por tortilla el Vie, 21/08/2026 - 18:13

Germán Van de Velde, Casa de la Soberanía Miguel d’Escoto Brockmann, 20 de agosto de 2026

La intervención de Estados Unidos en América Latina no desapareció con las ocupaciones militares, los golpes de Estado o las operaciones encubiertas que marcaron buena parte de los siglos XIX y XX. Como hemos analizado en otro escrito (Van de Velde, 2026), el intervencionismo estadounidense se ha transformado desde la invasión militar directa hacia mecanismos económicos, financieros, diplomáticos, comunicacionales, tecnológicos y, más recientemente, algorítmicos, capaces de incidir en los procesos políticos internos de otros Estados.

Las elecciones constituyen uno de los espacios históricamente disputados entre las pretensiones injerencistas de las grandes potencias y el derecho soberano de los pueblos a decidir su propio destino. Para comprender esto, es necesario aclarar que la injerencia electoral no se reduce a alterar una urna, modificar un acta o intervenir materialmente un sistema de votación, sino que puede ejercerse mediante presiones externas capaces de influir sobre el ambiente político en el que una sociedad forma y expresa su voluntad. La cuestión remite directamente a los principios de soberanía, autodeterminación y no intervención reconocidos por la Carta de las Naciones Unidas y desarrollados posteriormente por la Resolución 2625 (XXV) de su Asamblea General (Organización de las Naciones Unidas [ONU], 1945; Asamblea General de las Naciones Unidas, 1970).

Nicaragua posee una experiencia histórica profunda en esta materia. En una entrevista concedida al programa El Mapa de teleSUR, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, situó el debate sobre la soberanía electoral dentro de una trayectoria histórica que comprende el filibusterismo de William Walker, las intervenciones militares estadounidenses, la resistencia del General Augusto C. Sandino, la dictadura somocista y, después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, la guerra contrarrevolucionaria de los años ochenta (Porras, 2026). Este último episodio también está documentado por fuentes oficiales estadounidenses. Por ejemplo, el Congressional Research Service reconoce que Estados Unidos respaldó a las fuerzas contrarrevolucionarias durante el Gobierno Sandinista en la década de 1980 (Congressional Research Service, 2022).

Las elecciones nicaragüenses de febrero de 1990 se realizaron, por tanto, después de una década marcada por la guerra contrarrevolucionaria, las sanciones y presiones económicas y una intensa confrontación internacional, factores que provocaron el sentido deterioro económico experimentado por el país. La referencia a este contexto resulta indispensable para comprender aquellos comicios y constituye uno de los antecedentes históricos de la actual defensa de la soberanía electoral en Nicaragua (Congressional Research Service, 2022; Porras, 2026).

Nicaragua no es el único país que ha enfrentado formas de intervencionismo electoral. Entre las experiencias recientes de América Latina destaca Honduras, donde, antes de las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, Donald Trump manifestó públicamente su respaldo a Nasry Asfura, candidato conservador del Partido Nacional de Honduras, afirmando que:

“Si Tito Asfura gana la presidencia de Honduras, dado que Estados Unidos tiene tanta confianza en él, en sus políticas y en lo que hará por el gran pueblo hondureño, le brindaremos un gran apoyo. Si no gana, Estados Unidos no malgastará su dinero […] Estados Unidos trabajará estrechamente con él para asegurar el éxito […] de Honduras” (Trump, 2025)

Posteriormente, la Comisión Permanente del Congreso Nacional de Honduras condenó esas declaraciones, sosteniendo que constituían una injerencia y una presión sobre los electores. El medio Deutsche Welle (Onda Alemana) documentó tanto el respaldo estadounidense como la condena formulada por el órgano legislativo hondureño (DW, 2025).

En Colombia ocurrió algo semejante en 2026. Antes de la segunda vuelta presidencial, Trump expresó su “respaldo completo y total” a Abelardo de la Espriella y vinculó el resultado electoral con el futuro de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos (France 24, 2026).

“Los resultados de estas elecciones son muy importantes para el futuro de Colombia y su relación con Estados Unidos, que, si Abelardo gana [...] tendrá todo el respaldo y la fuerza de Estados Unidos detrás de él [...] ¡Salgan y voten por ‘El Tigre’ Abelardo de la Espriella!” (Trump, 2026).

La controversia trascendió las fronteras colombianas. Paradójicamente, un grupo de eurodiputados pidió a las autoridades de la Unión Europea que rechazaran cualquier intento político, diplomático, económico o retórico de interferir en el proceso electoral y reafirmó los principios de autodeterminación, soberanía nacional y no injerencia (Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, 2026).

Ecuador requiere una cautela semejante. Daniel Noboa declaró en 2024 un “conflicto armado interno”. Durante las elecciones presidenciales de 2025, análisis sobre el proceso destacaron la estrecha relación del Gobierno de Daniel Noboa con Washington en ámbitos como “seguridad, cooperación militar y alineamiento geopolítico” (Vielma, 2025). Este escenario se desarrolla, además, en un Ecuador donde la militarización de la seguridad pública, los estados de excepción y las medidas extraordinarias adoptadas frente a la crisis de seguridad han adquirido una presencia creciente en la vida nacional (teleSUR, 2026a).

En el contexto electoral de Brasil en 2026, las tensiones entre Washington y el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva han coexistido con acercamientos de los gobiernos de Estados Unidos e Israel hacia sectores vinculados al bolsonarismo. Distintos análisis han interpretado estas actuaciones como intentos de favorecer políticamente al campo bolsonarista frente a Lula (Elbaum, 2026). Los próximos comicios brasileños constituirán, por tanto, un escenario relevante para observar la evolución de estas formas contemporáneas de intervencionismo electoral. La importancia geopolítica de Brasil trasciende sus fronteras: se trata de una de las principales economías del mundo y de un actor fundamental de los BRICS, espacio desde el cual participa en la construcción de alternativas económicas, financieras y políticas asociadas a la configuración de un orden internacional multipolar.

En este escenario regional, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva descartó su asistencia a las tomas de posesión de los mandatarios electos Keiko Fujimori, en Perú, y Abelardo de la Espriella, en Colombia, en un contexto marcado por denuncias y controversias en torno a ambos procesos electorales (teleSUR, 2026b). La posición asumida por Lula adquiere particular relevancia en momentos en que la injerencia externa y el respeto a la soberanía electoral ocupan un espacio creciente en el debate político latinoamericano.

Analizados conjuntamente, estos casos permiten identificar un repertorio contemporáneo de mecanismos de injerencia electoral: respaldo público a candidaturas, advertencias sobre las consecuencias internacionales de determinados resultados, presión diplomática, instrumentos económicos y financieros y construcción de narrativas comunicacionales. A ello se incorpora el terreno de las plataformas digitales, los algoritmos y la inteligencia artificial, capaces de segmentar audiencias y amplificar contenidos políticos a una escala desconocida en anteriores etapas históricas (Van de Velde, 2026).

El problema, sin embargo, no termina con la elección. Cuando Washington respalda candidaturas políticamente afines a sus intereses estratégicos, económicos o de seguridad, la influencia externa puede proyectarse posteriormente sobre el ejercicio mismo del gobierno. Una vez en el poder, la convergencia entre esos gobiernos y la política exterior estadounidense se traduce en decisiones sobre cooperación militar, control de recursos estratégicos, política económica, relaciones diplomáticas o alineamientos geopolíticos que reducen los márgenes de autonomía nacional.

De esta manera, el injerencismo electoral opera como el primer eslabón de un proceso más amplio. Primero se influye sobre quién gobierna y, posteriormente, sobre las decisiones soberanas que ese gobierno adopta. La cuestión de fondo, por tanto, no se limita a la integridad de las elecciones, sino que alcanza la capacidad de los estados latinoamericanos para definir soberanamente su rumbo político, económico y geopolítico.
Frente a estas realidades, algunos estados latinoamericanos han comenzado a trasladar la defensa de la soberanía al terreno jurídico-electoral.

Nicaragua desarrolla actualmente un proceso de consulta sobre una reforma parcial de su Constitución Política, que demanda la defensa de la soberanía, la autodeterminación y la garantía de procesos electorales definidos por los propios nicaragüenses (Asamblea Nacional de Nicaragua, 2026). México, por su parte, reformó en 2026 su Constitución para incorporar la intervención o injerencia extranjera acreditada entre las circunstancias que pueden conducir a la nulidad de una elección, una medida que también ha generado debate sobre el alcance jurídico de ese concepto (Pérez, 2026). De esta manera, Nicaragua y México representan dos expresiones recientes de una respuesta que comienza a tomar forma en América Latina: el fortalecimiento jurídico de la soberanía electoral y el establecimiento de mecanismos de protección frente a eventuales intentos de injerencia extranjera en decisiones que corresponden exclusivamente a sus pueblos.

Desde esta perspectiva, las decisiones adoptadas por Estados soberanos para fortalecer jurídicamente sus procesos electorales frente a la injerencia extranjera deben comprenderse dentro del ejercicio de su derecho a la autodeterminación, en consonancia con sus obligaciones internacionales. Desde esta concepción, la democracia participativa popular adquiere especial relevancia frente a modelos reducidos exclusivamente a la competencia partidaria, particularmente cuando actores externos pretenden utilizar los procesos electorales como vías para condicionar decisiones que corresponden soberanamente a cada pueblo.

Unas elecciones verdaderamente soberanas son aquellas sustentadas en la democracia participativa popular, donde el pueblo, libre de intervención y coerción extranjera, ejerce su derecho irrenunciable a decidir su propio destino.

Referencias

Asamblea General de las Naciones Unidas. (1970). Resolución 2625 (XXV). Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. Naciones Unidas. https://digitallibrary.un.org/record/202170

Asamblea Nacional de Nicaragua. (2026, 27 de julio). Conversatorio con Cuerpo Diplomático sobre la reforma parcial a la Constitución. https://noticias.asamblea.gob.ni/proceso-de-consulta-de-reforma-constitucional-con-cuerpo-diplomatico/

Congressional Research Service. (2022, 3 de junio). Nicaragua in brief: Political developments and U.S. policy (R46860). Congressional Research Service. https://www.congress.gov/crs-product/R46860

Deutsche Welle. (2025, 11 de diciembre). Honduras: Parlamento condena “injerencia” electoral de Trump. https://www.dw.com/es/honduras-parlamento-condena-injerencia-electoral-de-trump/a-75100242

Elbaum, J. (2026, 26 de julio). Operaciones electorales trumpistas en Brasil. CLAE. https://estrategia.la/2026/07/26/operaciones-electorales-trumpistas-en-brasil/

France 24. (2026, 3 de junio). ¿Intromisión electoral?: apoyo de Trump a candidato colombiano reabre el debate sobre injerencia en comicios clave. https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20260603-intromisi%C3%B3n-electoral-de-trump-apoyo-a-candidato-colombiano-reabre-el-debate-sobre-injerencia-en-comicios-clave

Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. (2026, 11 de junio). Eurodiputados condenan la injerencia de Trump en las elecciones colombianas. https://www.cancilleria.gov.co/sala-de-prensa/noticias/eurodiputados-condenan-la-injerencia-de-trump-en-las-elecciones-colombianas

Organización de las Naciones Unidas. (1945). Carta de las Naciones Unidas. https://www.un.org/es/about-us/un-charter
Pérez, D. M. (2026, 29 de mayo). México cambia la Constitución para permitir que las elecciones se puedan anular por “injerencia extranjera”. El País. https://elpais.com/mexico/2026-05-29/mexico-cambia-la-constitucion-para-permitir-que-las-elecciones-se-puedan-anular-por-injerencia-extranjera.html

Porras, G. (2026, 3 de agosto). Entrevista al compañero doctor Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, en el programa El Mapa de teleSUR. Cuaderno Sandinista. https://cuadernosandinista.com/2026/08/03/entrevista-al-companero-doctor-gustavo-porras-presidente-de-la-asamblea-nacional-de-nicaragua-en-el-programa-el-mapa-de-telesurtv/

teleSUR. (2026a, 25 de marzo). ONU expresa preocupación por desapariciones forzadas y militarización en Ecuador. https://www.telesurtv.net/onu-desapariciones-militarizacion-ecuador/

teleSUR. (2026b, 22 de julio). Presidente Lula da Silva no asistirá a las investiduras de Fujimori ni De la Espriella. https://www.telesurtv.net/lula-da-silva-asistira-investiduras-fujimori-de-la-espriella/

Trump, D. J. (2025, 28 de noviembre). If Tito Asfura wins for President of Honduras... [Publicación en Truth Social]. Truth Social.

Trump, D. J. (2026, 17 de junio). Colombian Presidential Candidate, “El Tigre (THE TIGER),” Abelardo de la Espriella... [Publicación en Truth Social]. Truth Social.

Van de Velde, G. (2026). Intervencionismo estadounidense: De la invasión militar directa a la guerra algorítmica. El 19 Digital. https://www.el19digital.com/articulos/ver/180093-intervencionismo-estadounidense-de-la-invasion-militar-directa-a-la-guerra-algoritmica

Vielma, F. (2025, 26 de marzo). Los intereses de EE. UU. en las elecciones presidenciales en Ecuador. Misión Verdad. https://misionverdad.com/globalistan/los-intereses-de-eeuu-en-las-elecciones-presidenciales-en-ecuador