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CARTA ABIERTA La Ceiba, Honduras 13 de agosto del 2009
SEÑOR PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS: BARACK OBAMA SEÑORA SECRETARIA DE ESTADO: HILARY CLINTON.
Respetables Señor Presidente Obama Distinguida Secretaria de Estado señora Clinton. Sírvase la presente a ser portadora de un fraternal saludo en mi nombre y el de los hondureños que hoy tenemos nuestras esperanzas puestas en las acertadas decisiones de los grandes diplomáticos negociadores y conciliadores en el conflicto que atañe a nuestra patria. No soy una empresaria, mucho menos política; soy una docente, preocupada que nuevamente nuestra tierra se tiña de rojo con la sangre de compatriotas que luchan por una patria en paz, democracia, libertad y autodeterminación; principios que le han sido mermados por la imposición de un régimen dictatorial producto de un golpe de estado militar con representación civil. Está por demás explicar cuantas violaciones ha sufrido nuestra actual constitución por parte de quienes dicen defenderla, con el único fin de justificar su trampero y sanguinario golpe de estado que hasta la fecha ha cobrado la vida de tres nobles hondureños cuyo único delito es luchar por la institucionalidad y la restauración del orden constitucional; sumado a ello, mas de cien golpeados y heridos y un número no determinado de detenidos en forma pública y clandestina por elementos de seguridad del estado; hechos estos que nos recuerdan la época oscurantista del país y que hoy revive el fantasma de la guerra de conflictos de baja intensidad aplicada durante la guerra fría que enlutó a nuestras familias dejando un nefasto saldo de asesinatos políticos y desapariciones forzadas por parte de las fuerzas represivas del estado. Sus excelencias han manifestado que las peticiones de algunos críticos de la política exterior de Estados Unidos lleva una doble moral porque siempre han pregonado la no intervención de los Estados Unidos en asuntos internos de los países latinoamericanos; permítanme, con todo respeto aclararles que la solicitud de no intervención a la cual me sumo categóricamente, es respecto a la participación directa de su gobierno en el entrenamiento de los militares en la “Escuela de las Américas” de donde salen las sofisticadas máquinas de matar que reprimen, asesinan, desaparecen y exterminan a sus propios conciudadanos. No es una contradicción pedir que el país que ustedes representan pueda arreciar sus medidas en contra de los gestadores y financiadores del golpe militar-civil, mismos que han dejado en manifiesto que poco les interesa la democracia de un país y la vida de sus compatriotas, lo único que tiene vigencia para ellos es la protección de sus intereses económicos, es así como la ultraderecha conservadora representada por la cúpula empresarial hondureño-árabe, en contubernio con los políticos ambiciosos de porte fascistas y militares gendarmes han propiciado este duro golpe a la democracia de mi país, haciéndolo retroceder décadas, despertando amenazas que creíamos superadas y que hoy por hoy, dejan al descubierto lo frágil que es el poder político popular frente al poder económico ultraderechista del cual no puede sentirse exento ningún país, mucho menos Estados Unidos en donde la historia contempla el asesinato de presidentes de porte populista por parte de la ultraderecha conservadora; tampoco es contradictorio solicitar que el discurso sea acorde a la práctica, porque mientras la negociación diplomática se extiende por las dilatorias, excusas y condiciones que a su antojo impone el régimen golpista, el gobierno de facto adquiere más fuerza al percatarse que se les trata con tanta delicadeza y pretende legitimarse por la fuerza de las armas, exterminando a todo lo que se oponga en su camino; así es que mientras más se extiende la restitución del orden constitucional, más víctimas de esta guerra sucia seguirán quedando en nuestras conciencias por no solventar a tiempo un problema menor que está ocasionando un mal mayor. Como mujer, que me veo representada en esas damas que han sido vejadas y ultrajadas por los militares inescrupulosos, como madre, que me siento identificada con quienes han perdido sus retoños, como profesional que me siento impotente ante el asesinato de un compañero maestro , como parte de este pueblo golpeado, herido y reprimido y como hondureña que me siento indignada ante tanta injusticia por la imposición de la política de muerte por parte de este régimen dictatorial, les pido, les ruego en el nombre de Dios y mis hermanos hondureños actúen para que cese la represión, definan políticas claras que nos den la esperanza a los hondureños que a nuestro país volverá nuestro presidente constitucional electo por el voto popular y con ello la verdadera paz y la democracia que tanto nos ha costado construir; ustedes, respetables señores tienen la potestad de debilitar a este gobierno de facto, de devolvernos la tranquilidad y sobre todo, de defender la democracia. Es mi deber como hondureña sobreviviente de la década represiva de los ochentas acudir a ustedes y a cuanta persona sea necesario con el único fin de no ver masacrado a mi pueblo desarmado por parte de militares sin principios cristianos de amor al prójimo, que no tienen ningún impedimento para asesinar a su pueblo por mantener este régimen de odio que hace recordar las épocas de los nazis. Distinguidos señores, ustedes que siempre han estado presentes en las grandes decisiones de mi país, por humanidad, por principios, por la vida, no olviden que hay un pueblo en resistencia pacífica, un pueblo que confiamos en la buena voluntad de los países que se dicen nuestros aliados, que creemos en la democracia y que deseamos la verdadera paz y sobre todo, que creemos en ustedes. Esperaré confiada a que esta carta llegará a sus destinatarios y que la sabiduría del creador del universo iluminará sus mentes y tomarán decisiones acertadas en beneficio de este pueblo valiente que lucha frente a una dictadura militar-civil. De ustedes atentamente.
Natalia Angelina Cabrera Soliz Identidad # 0101196600276
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