COLOMBIA : Acerca del Optimismo

Alberto Pinzón Sánchez, Anncol, 2 de noviembre 2014
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Palabras de Alberto Pinzón Sánchez en el Congreso de los diputados del Parlamento español en Madrid, a invitación del diputado del País Vasco Rafael Larreina Valderrama el 29 octubre 2014 y con motivo de la realización de la próxima “Constituyente de exiliados perseguidos por el Estado y los paramilitares colombianos”, a realizarse este 13,14 y 15 de noviembre en Bilbao. País Vasco.

Apreciados asistentes: Permítanme abusar de su paciencia unos minutos para enumerarles unos cuantos elementos analíticos contrastados, entre lo que fue el proceso de paz del Caguán de hace 15 años, y el actual proceso de la Habana:

1. 1-Comenzaré con la actitud de los EEUU: El proceso del Caguán fue iniciado por el entonces presidente de Colombia Andrés Pastrana, un año después de que hubiera sido aprobado en el congreso de los EEUU, en el marco de la “war drugs”, la sobre-determinación bipartidista del famoso y muy conocido Plan Colombia impuesto por el presidente Clinton al gobierno colombiano, pero que en la mitad del proceso, el 11 de septiembre del 2001 a raíz del derrumbe de las torres gemelas de New York, fue cambiado por un plan “contra el narco-terrorismo en Colombia”.

Hoy en el mundo del 2014; el complejo militar industrial y financiero de los EEUU, después de haber confirmado en la vida real la dura verdad de que por más poderío militar que se tenga, el único “omnipotente” es dios, ha decidido en un giro táctico, embarcar a sus incondicionales servidores gobernantes en Colombia en un proceso de paz para finalizar el septuagenario conflicto social-armado colombiano. Las reiteradas declaraciones en apoyo al proceso de paz en la Habana, dadas por el presidente de los EEUU, sus diplomáticos del departamento de Estado y su embajador en “la embajada más grande del mundo” en Bogotá, son señales claras en ese sentido.

2- La tan controvertida zona de despeje militar del Caguán para los diálogos, que en la realidad era un quiste llamado de “distención”; siempre estuvo rodeado por una densa membrana militar y paramilitar que no solo hacía casi imposible entrar en ella sin el consentimiento de la inteligencia militar, sino también hacía imposible salir sin su permiso, y siempre, estuvo sometida a la ofensiva política de los muchos adversarios políticos del presidente Pastrana: el militar de civil y actual vicepresidente Vargas Lleras, y el senador samperista Luis Guillermo Vélez ansioso de cobrarle al presidente Pastrana la “deudita” del proceso 8.000 ocho mil.

Hoy, la situación es muy otra; la zona de distención es el primer territorio libre de América, la isla de Cuba. Y los enemigos acérrimos del partido liberal ahora son parte del gobierno actual, decididos partidarios de llevar hasta el final la propuesta de paz de su presidente para finalizar el conflicto interno.

3-El proceso del Caguán, además siempre fue un objetivo político-militar del ascendente y terrorífico narco-paramilitarismo de las Autodefensas Unidad de Colombia (AUC) que en ese momento, como las camisas pardas de Hitler en 1928, se encontraban en plena ofensiva del terror del Estado para capturar y dominar lo que les faltaba para tener el control de toda la maquinaria Estatal.

Hoy, si bien el narco-paramilitarismo colombiano sigue siendo una terrible y amenazante realidad usado como ariete contra el movimiento social y popular, al que por ejemplo, le ha causado la muerte a 60 militantes del movimiento político y social Marcha Patriótica , ya no está a la ofensiva: los antiguos jefes de las AUC están pagando en EEUU penas por narcotráfico, no por paramilitarismo, y a pesar de los intentos del ministro de defensa del presidente Santos por hacer aprobar un “Fuero Militar para la impunidad”, hay más de mil militares en problemas judiciales por sus vínculos con los narco-paramilitares, varios generales y altos oficiales así como más de 60 peces gordos de la llamada “parapolítica” quienes están en las cárceles-resort que tiene el régimen para que paguen sus condenas; y el grueso de los llamados “desmovilizados” se han convertido en pequeños traficantes de drogas, que el gobierno colombiano llama (bacrim) o bandas criminales.

4- El aislamiento del presidente Pastrana: Siempre fue un hecho evidente que el proceso del Caguán solo estuvo apoyado por el sector del partido conservador llamado “pastranismo” y algún sector de la llamada Izquierda. No existía un movimiento de masas que lo respaldase.

Hoy, se debe reconocer que el presidente Santos ha logrado aglutinar un sector amplio del antiguo bipartidismo liberal conservador en lo que se llama la unidad nacional logrando hacer mayoría en el congreso de la república, además, es evidente que los tradicionales y antiguos “enemigos agazapados de la paz” o alianza militar-paramilitar y empresarial nacional y trasnacional, profundamente impregnada por el narcotráfico, llamada por los colombianos “mano negra”, siempre en la clandestinidad impune, hoy ha salido a la luz pública como una fuerza reconocida ampliamente con una organización clara y unos jefes también ampliamente reconocidos visceralmente opuestos a cualquier solución del conflicto que no sea el exterminio imposible de la insurgencia colombiana. Así mismo a pesar de la criminalización y represión a la que está sometida existe una creciente y activa movilización social y popular en todo el territorio colombiano que reclama paz con justicia social democracia y soberanía.

6-El papel de la iglesia católica; en aquel entonces pastoreada por el cardenal Rubiano, quien bendecía ceremoniosamente con agua bendita las armas estadounidenses del plan Colombia para matar colombianos; hoy tiene una posición diametralmente opuesta y apoya abiertamente el proceso de paz y reconciliación entre los colombianos.

7-Los medios masivos de comunicación que, en Colombia por ser propiedad privada de las familias más poderosas de la oligarquía trasnacional colombiana, no son el cuarto poder sino que, forman parte del primer y único poder fáctico dominante hoy día por efectos de la globalización financiera y tecnológica han sido adquiridos por poderosos consorcios multinacionales de las comunicaciones como el grupo español Prisa y el grupo de Rupert Murdoch quienes responden más a las exigencias financieras internacionales que a los trasnochados y tradicionales intereses oligárquicos colombianos; además, se debe reconocer que en estos 15 años, desde el proceso del Caguán, ha habido una proliferación de medios de comunicación alternativos y populares con gran audiencia en todas las regiones y provincias de Colombia, ayudando a elevar la conciencia social en la comprensión de dos conceptos antes en la oscuridad absoluta: uno el concepto de que en Colombia hay un histórico conflicto social-armado desde hace 7 décadas y no una amenaza narcoterrorista como lo venía satanizando la propaganda del poder mediático oligárquico trasnacional, y otro, el concepto ya ampliamente aceptado por todos de la Solución Política del conflicto interno colombiano, opuesto radicalmente a la retórica militarista de la derrota inminente de la insurgencia colombiana.

8- La confianza en la impunidad de los gobernantes que, como una nube negra ha dominado desde siempre el horizonte moral y jurídico de la sociedad colombiana, llegó a su punto culminante con el nombramiento por parte del presidente Pastrana de Luis Camilo Osorio como fiscal general de la nación en pleno proceso del Caguán con lo cual se le anunció al mundo y a toda la sociedad, que el poder del narco paramilitarismo estaba triunfante. Hoy esta sensación de impunidad ha sido quebrada: la confianza en la impunidad tan fuerte hace apenas unos años ya no es tan cierta en la Colombia actual, por el contrario, la presión tanto interna como externa ha convertido esa arrogancia del “no pasa nada” en una incertidumbre jurídica acercad de que la barbarie fascista del terror del estado si puede tener consecuencias serias.

9- En cuanto a la dinámica interna de los dos procesos de paz en comento; se puede decir que la sensación de improvisación y provisionalidad que trasmitió el carrusel o tío-vivo de los múltiples cambios politiqueros efectuados por el presidente Pastrana en el Caguán en el equipo del gobierno, y, los innumerables subpuntos en los que se disolvieron los 12 puntos iniciales de la denominada Agenda de la Machaca, como si se dispusiera de todo el tiempo del mundo para desarrollar esos diálogos; hoy ha sido corregido por 5 puntos concretos para la finalización del conflicto que ha permitido acuerdos importantes en tres de ellos. Sin embargo, la decisión perversa impuesta por el presidente Santos en el actual proceso de “negociar en medio de las balas” y continuar la represión y criminalizar el movimiento social y popular que cuenta ya con más de 9.500 presos políticos pudriéndose en las espantosas cárceles colombianas, ha impedido un avance más rápido en la “construcción de la confianza mutua” y en la generación de un ambiente más distendido y favorable a la paz dentro de la sociedad colombiana, haciendo imprescindible el acuerdo inmediato de un armisticio bilateral que impida más muertes en el país y libere los innumerables presos políticos.

10- Por ultimo me voy a referir al cambio en el papel jugado por la llamada Comunidad Internacional, que durante el proceso del Caguán estuvo prácticamente en la culata de la diplomacia estadounidense, pero que hoy en razón del evidente declive hegemónico estadounidense en la crisis economía global, ha entrado a expresar abierta y categóricamente sus intereses en torno a la paz para Colombia. Por eso es fundamental que ustedes estimados y respetados asistentes a esta deshilvanada charla apoyen al pueblo trabajador colombiano en su búsqueda de una paz definitiva con justicia social, democracia y soberanía. Muchas gracias.