URUGUAY : Enorme victoria popular

Partido Comunista de Uruguay
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En el editorial anterior sosteníamos que el domingo se concretaría un momento de síntesis política e ideológica del conjunto de la sociedad. Que se enfrentarían dos proyectos de país y dos bloques políticos y sociales antagónicos, que se expresan en ellos y los sustentan.

 

 

Eso fue lo que ocurrió, ni más, ni menos y lo que se produjo fue una victoria del bloque político y social de los cambios en toda la línea. La síntesis fue a favor del pueblo. La derrota fue para la oligarquía y sus representantes políticos y sociales.

 

El no a la baja

 

La primera expresión de esa victoria popular fue la derrota de la Reforma Constitucional para bajar la edad de imputabilidad. Esa propuesta de profundo contenido reaccionario y conservador, impulsada por la derecha, por sus implicancias ideológicas, de concepción de sociedad, de imponerse hubiera implicado un retroceso muy importante. Es una gran victoria desde el punto de vista democrático y también en lo que tiene que ver con la perspectiva emancipadora. Los problemas sociales no se resuelven cortando derechos y apostando a la represión, utilizando el miedo y estigmatizando a los más vulnerables. La mayoría del pueblo uruguayo así lo entendió y lo expresó en las urnas.

 

Pero además esta victoria también implica un espaldarazo a las decenas de miles de jóvenes que en todo el país se involucraron, se organizaron, hicieron política y tuvieron una influencia decisiva en la campaña. Esa participación juvenil fortalece a la democracia y también a la perspectiva transformadora.

 

La votación lograda por el SI, no obstante, muestra que para un porcentaje muy importante de la población la seguridad es un problema central y también, y esto es más complejo aún, el grado de penetración del discurso de la derecha en este tema.

 

El FA

 

El segundo hecho político central es la extraordinaria votación del Frente Amplio. El FA mantuvo el porcentaje obtenido en el 2009 e incluso creció en votos. Obtuvo por tercera vez consecutiva la mayoría parlamentaria, cosa que no ocurría desde la década del 40 del siglo pasado. Ganó en 14 departamentos, 3 más que en el 2009 y fue segundo en el resto. Porcentualmente las votaciones más altas del FA fueron en Montevideo y Canelones, con 54 y 51%, los dos departamentos que fueron centros de las campañas de desgaste y desprestigio de la derecha. Ganó en todos los departamentos donde ejerce los gobiernos municipales. Obtuvo votaciones importantísimas, con crecimiento electoral, en Salto, Paysandú, Soriano, San José, Rocha, Cerro Largo. En Tacuarembó, donde pierde, lo hace por menos de un punto, con una votación histórica.

 

Si bien no ganó en primera vuelta, le faltaron apenas 50 mil votos, quedó en muy buenas condiciones para el balotaje, a apenas dos puntos del triunfo, con mayorías parlamentarias, consolidada como la principal fuerza política del país, con 16 puntos de diferencia con el Partido Nacional y triplicando al Partido Colorado.

 

El Partido Nacional obtuvo prácticamente la misma votación que la elección pasada. A pesar de toda la campaña multimillonaria, de la ofensiva de marketing y mediática, no logra ni siquiera aumentar la votación. El Partido Colorado y su candidato Pedro Bordaberry, son los grandes derrotados de esta elección, caen en porcentaje y en votos, pierden peso parlamentario y son derrotados en los dos departamentos que gobiernan. Incluso en Salto, donde según la prensa y las encuestas, Coutinho era prácticamente invencible.

 

El Partido Independiente aumenta levemente su votación, aumenta un diputado y está peleando su ingreso al Senado, pero con la obtención de la mayoría parlamentaria por el FA, queda debilitado en su única razón de existir, transformarse en una pretendida bisagra para las mayorías. Su posición hacia el balotaje es políticamente compleja, ha hecho de la indefinición su fuerte y ahora rozara la intrascendencia.

 

La Unidad Popular aumenta, aunque levemente, su votación, pero accede al Parlamento, el PERI no y el PT tampoco, pero en conjunto suman 35 mil votos.

 

Razones de una victoria

 

Más allá de los números importa hacer algunas consideraciones políticas sobre la campaña electoral y su desenlace.

 

La campaña comenzó con una ofensiva política de la derecha, en todos los planos, política y mediática, que consiguió colocar sus ejes, apropiarse, sobre todo a través de la campaña de Lacalle Pou de la idea de la renovación y de lo nuevo.

 

A partir de allí, los medios de comunicación, y las encuestas construyeron un escenario, que la vida demostró que era virtual, que nunca existió, con la derecha creciendo y avanzando y el FA a la defensiva y cayendo en el respaldo popular.

 

Vale detenerse un momento en torno al papel de los medios y las encuestas. No se puede negar el papel de las encuestas de opinión pública como un instrumento válido y necesario para conocer la realidad. Lo que ocurre es que estas, cada vez más, son utilizadas para moldear la realidad y no para interpretarla. La mala construcción de los modelos con que se ausculta a la opinión pública, que claramente dejan por fuera a sectores enteros de la sociedad, que están diseñados para una sociedad que ya no existe, que cambio, es uno de los motivos del fracaso de las encuestas. Pero no el único ni el más importante. El problema fundamental radica en la hipervaloración de las encuestas y sobre todo de quienes la interpretan, transformados en casi gurús de la realidad, y en realidad en muchos casos, disfrazados de objetividad científica, con sus opiniones operan directamente a favor del status quo y pasan a ser parte del aparato ideológico de dominación.

 

Contra todo eso debieron luchar el FA y nuestro pueblo. La reconquista de la ofensiva y el resultado final obtenido se sustenta en varios motivos.

 

1) El papel del movimiento popular organizado, movilizándose y haciendo sus propuestas, enfrentando la ofensiva de la derecha. Cuando Lacalle Pou tuvo que abandonar el guión y explicitar las propuestas, su contenido real de clase, como con la idea de derogar la Ley de Responsabilidad Penal Empresarial y la Ley de 8 horas para los trabajadores rurales, fue el movimiento sindical el que lo enfrentó. El PIT-CNT realizó una de las movilizaciones más grandes de los últimos años, con 40 mil personas, solo en Montevideo, y expresó su disposición a defender lo conquistado e ir por más. Pocos días después el movimiento de la diversidad sexual puso 30 mil personas en la calle a defender sus conquistas. Todas las movidas del No a la Baja y la marcha con 50 mil personas en Montevideo formaron parte de esta correntada popular.

 

El pueblo movilizado fue un factor central para frenar la ofensiva de la derecha y cambiar los ejes de la campaña.

 

La derecha necesita la pasividad social, no hay proyecto de izquierda, de transformación social sin el protagonismo organizado del pueblo. El pueblo organizado y luchando sigue siendo el sujeto social de los cambios. Eso se expresó con fuerza en esta campaña y la cambió.

 

2) Esta reflexión anterior vale para el Frente Amplio. Cuando el pueblo frenteamplista, de mil maneras y formas, se puso a andar, cambió la campaña. El día del Comité de Base, las iniciativas de las Redes Frenteamplistas, de las Coordinadoras, de las Departamentales, los 18 actos multitudinarios de cierre de campaña y especialmente el de Montevideo con más de 350 mil personas, fueron sus expresiones principales. Cuando el Frente Amplio convoca y despliega su militancia pone en marcha una fuerza política poderosa, de influencia decisiva, capaz de transformar la realidad y de la que ninguna otra fuerza política dispone en Uruguay.

 

Los cientos de miles de frenteamplistas que se movilizaron fueron un factor decisivo para esta victoria.

 

3) Es innegable el papel positivo y la influencia de dos personalidades políticas de enorme peso en nuestro país, Tabaré Vázquez y José Mujica. De distinta manera y desde distintos roles ambos hicieron un aporte decisivo para esta victoria.

 

4) Hay un elemento más, que no se puede omitir, la acción transformadora de los dos gobiernos nacionales del Frente Amplio y de sus gobiernos municipales. El Uruguay está mejor y su gente vive mejor. Y eso, constituye una base material poderosa e insoslayable.

 

La 1001

 

En estas páginas no podemos terminar este primer análisis sin referirnos a la votación de la 1001. La 1001 realizó una gran campaña, con un importante grado de movilización y de presencia pública. Mantuvo su porcentaje de votación y también en grandes números su votación global. Mantuvo el senador y el diputado en Montevideo. Además, a través de acuerdos electorales con la 609 y la 711 consiguió 6 suplencias de Diputados en Florida, San José, Cerro Largo, Durazno, Rivera y Paysandú.

 

Militamos por más, luchamos por más, y no conseguimos todos los objetivos planteados. Habrá que discutir en profundidad nuestra relación con la sociedad, como nos percibe esta y por supuesto, construir 1001, PCU y UJC en todo el país.

 

Pero ello no puede hacer perder de vista el aporte al FA y al movimiento popular y su movilización hecho por la 1001 y sus militantes. Tampoco la proyección política que adquiere, ratificada en las urnas, el denominado Grupo de los 8, hacia el balotaje y hacia el próximo gobierno del FA.

 

Y sobre todo, la enorme potencialidad que tiene la construcción política del Espacio 1001, con esta votación, y con la incorporación de Marcos Carámbula y de una cantidad de valiosas compañeras y compañeros. La construcción de ese espacio y de la 1001, serán una contribución fundamental al FA, a la unidad, y a la perspectiva, esa si estratégica, de la construcción de una democracia avanzada como rumbo al socialismo.

 

Todo lo señalado es fundamental, pero queremos terminar, saludando a las decenas de miles de frentamplistas que se pusieron la campaña al hombro e hicieron posible un triunfo histórico. Salud y a redoblar, el 30 de noviembre tenemos que ratificar esta victoria. Lo mejor está por venir.