Nicaragua y la globalización fracasada

Submitted by tortilla on Lun, 17/07/2017 - 13:36

Tortilla con Sal, 15 de julio 2017

El gobierno Sandinista de Nicaragua publicó recientemente los resultados de una encuesta del nivel de vida de la población con resultados muy alentadores en la reducción de la pobreza y la desigualdad. La pobreza global cayó de 42% en 2009 a menos de 25% en 2016 y la extrema pobreza de 14% a menos de 7% en el mismo período. El índice GINI, que mide la desigualdad, cayó de 0.37 en 2009 a 0.33 en 2016. Estos buenos resultados, mejores que en los demás países centroamericanos, son una vindicación contundente de las políticas sociales y económicas del gobierno del Presidente Daniel Ortega durante un período de relativo estancamiento y ralentización a nivel mundial

La experiencia de Nicaragua resalta la incapacidad del capitalismo corporativo occidental a promover la prosperidad, seguridad y estabilidad, ni en sus propios países ni en ultramar. Hasta los entusiastas de la globalización reconocen que la mayoría de la reciente reducción de la pobreza a nivel mundial ha ocurrido principalmente en Asia, especialmente en China. En otras partes del mundo la reducción de la pobreza se ha estancado y, en Estados Unidos y Europa, la desigualdad tiende a aumentar. En los mercados internacionales, los países pequeños como Nicaragua son forzados a competir por la inversión extranjera directa y en los despiadados mercados globales de exportación.

La inversión extranjera directa puede ser positiva a corto plazo por motivo de la generación del empleo. Pero el gobierno y la población generalmente tienen que asumir muchos de los costos económicos y ambientales de los negocios promovidos por la inversión extranjera directa que tiende a empeorar la desigualdad y la pobreza a mediano y largo plazo. La inversión extranjera directa da una ventaja desigual al inversionista porque se basa en la implícita amenaza de poder mudar la inversión a otra parte a sabiendas que el poder normativo de los gobiernos es sujeto al control de los revanchistas mercados financieros y a la actividad policial de las instituciones financieras internacionales. Así que un pequeño país como Nicaragua se encuentra sumamente vulnerable a las medidas de represión económica como aquellos contemplados en la legislación propuesta del llamado NICA Act, actualmente pendiente en el congreso estadounidense.

La opinión occidental racionaliza este sistema de explotación depredador con un discurso sobre el comercio e inversión global que omite las necesidades y realidades fundamentales de las economías empobrecidas del mundo mayoritario. Por ejemplo, una discusión típica del comercio y la globalización minimiza de manera optimista la actual ralentización del comercio global con el argumento que la reciente caída en los precios de materias primas a nivel mundial permite a los países ricos industrializados a cubrir sus costos de materia prima con menor volumen de exportación de manufacturas. Pero ese argumento ignora la otra cara de la moneda, que los productores del mundo mayoritario tienen que exportar un mayor volumen de sus productos, solamente para mantener los ingresos procedentes de la exportación.

Esta misma indiferencia a las fundamentales realidades económicas del mundo mayoritario caracteriza hasta los más altos niveles de análisis estratégica en el Occidente del comercio y la globalización. Por ejemplo, un capítulo sobre la globalización en un reciente informe del Banco de Pagos Internacionales (BPI) ignora completamente la relativa falta de inversión en el mundo mayoritario por el capital norteamericano y europeo en comparación con la masiva inversión en infraestructura y otra actividad económica de parte de China en su nueva Ruta de la Seda. Este programa de inversión, también conocido como el programa de Un Cinturón, Un Camino, pretende realizar una mejora revolucionaria en la infraestructura entre Europa, África y Asia.

Los autores del BPI aseveran que “La apertura, tanto comercial como financiera, puede aumentar la tasa del crecimiento económico….En términos generales, se ha encontrado que el comercio impulsa el crecimiento en muchas economías... La apertura financiera también debe de impulsar el crecimiento por facilitar una asignación más eficiente del capital y la transferencia de la tecnología y los conocimientos. La capacidad de tener activos financieros extranjeros aumenta las oportunidades de mayor rendimiento y la diversificación de riesgos. La inyección del capital extranjero puede suministrar financiamiento para empresas anteriormente sin suficiente capital, y así se aumenta la competencia genuina y la eficiencia. La Inversión Extranjera Directa puede rendir todavía mayores beneficios por medio de la transferencia de los conocimientos y la tecnología y la difusión de las prácticas adecuadas.”

Aparte de ignorar la importancia fundamental de la inversión estructural, esta visión utópica del Banco de Pagos Internacionales ignora la realidad que la inversión norteamericana y europea tiende a explotar sus recipientes con altas tasas de extracción de la riqueza. De igual manera, la idea que la corrupta cultura corporativa occidental puede ser un modelo de la práctica adecuada es pura fantasía neocolonial. La experiencia de Nicaragua ha sido que la transferencia de la tecnología y el conocimiento no ha venido de Norte América y Europa, sino de Japón, Corea del Sur, Taiwan y Rusia.

Tampoco es cierto que la apertura comercial y financiera facilita una asignación del capital más eficiente. Para una economía como la de Nicaragua, enfocada en las necesidades de la persona humana, una asignación eficiente del capital tiene que promover la inversión de mediano y largo plazo en vez de priorizar las ganancias corporativas a corto plazo. Para países como Nicaragua, los mercados financieros dominados por el cartel de las instituciones financieras monopólicas del Occidente restringen las oportunidades en vez de liberarlas. De igual manera, la operación de los mercados internacionales para las dos principales productos de exportación de Nicaragua, la carne de res y el café arábica, demuestran que los beneficios del comercio para los países empobrecidos que luchan contra la pobreza y la desigualdad son inestables y precarios.

Las tendencias globales en los precios de la carne de res y del café han sido similares desde 2002, con alta volatilidad desde 2010. En los últimos dos años estos precios han tendido a caer, aunque los precios de la carne de res se han recuperado un poco últimamente. Una mirada más detenida indica que, por volumen, las exportaciones nicaragüenses del café y de la carne de res seguían tendencias muy parecidas hasta 2011, cuando los precios de exportación del café cayeron marcadamente en comparación con los precios de la carne de res. En ambos casos, los precios de exportación se han estancado durante 2015 y 2016.

Sin embargo, una comparación entre el desempeño del café y la carne de res de Nicaragua y las tendencias a nivel mundial indica que los productos de Nicaragua han tenido un desempeño por encima del promedio internacional. Desde 2006, los precios internacionales de la carne de res se han aumentado por un poco más del 5.5% año por año y el café por un promedio de 5.4%. En cambio, los precios de exportación para Nicaragua de su café aumentaron con un promedio de 8.6% anualmente y de su carne de res con un promedio año por año por encima del 20% . Entonces, el desempeño de las exportaciones de estos dos productos nicaragüenses fue por encima del promedio global. Pero, aun así, las cifras confirman la definitiva precariedad de los países de bajos ingresos como Nicaragua frente a las maquinaciones fáciles de los mercados internacionales, dominados por la mano muerta del capitalismo financiero occidental.

Es cierto que en alguna medida el comercio internacional, la apertura financiera y la inversión extranjera directa han jugado un papel positivo en el excepcional rendimiento económico de Nicaragua desde la toma de posesión del Presidente Daniel Ortega en enero 2007. Sin embargo, sus resultados positivos solo han sido posible en base a tres políticas decisivas del Presidente Ortega y su equipo ministerial coordinada por Rosario Murillo. Primero, movilizaron fondos de inversión estructural tanto de las fuentes tradicionales de la cooperación para el desarrollo como de su membresía de la Alianza Bolivariana de los pueblos de nuestra América (ALBA). Entre 2007 y 2013, ALBA aportó más de US$2.5 mil millones al desarrollo de Nicaragua, complementado por un monto similar de parte de las fuentes tradicionales de la cooperación para el desarrollo y de las instituciones financieras internacionales.

Segundo, el gobierno Sandinista dirigido por el Presidente Ortega trabajaba de cerca con el sector empresarial privado para diversificar grandemente las relaciones comerciales de Nicaragua con América Latina, Asia y Europa. Este trabajo hizo posible que Nicaragua mantuviera los ingresos que el país percibe por sus exportaciones, al poder compensar por la caída y estancamiento de los precios internacionales con un aumento en el volumen de exportación de sus productos principales. La tercera política fundamental del Presidente Ortega y su equipo fue de enfocar fuertemente en la integración de una mayor parte de la población de Nicaragua a la actividad económica productiva.

Lograron hacer esto por medio de un enfoque en las y los productores pequeños y medianos, especialmente las cooperativas, y con un decidido énfasis en el empoderamiento de las mujeres. El resultado es que el gobierno Sandinista ha logrado crear una amplia y relativamente próspera base de consumo y producción con grandes sectores de la población como protagonistas en la economía nacional que antes fueron excluidos. También ha jugado un papel determinante la sistemática inversión del gobierno en la salud y la educación publica y gratuita. En el contexto del fracaso colosal del capitalismo corporativo occidental, la práctica social y económica del gobierno de Nicaragua desde 2007 ha sido un modelo de como la amplia inversión social y económica, inspirado por el socialismo, puede dar una respuesta concreta a las urgentes aspiraciones del pueblo nicaragüense a una vida digna, en paz, justicia e igualdad.