NICARAGUA : Desarrollo y la mujer - la actualidad nicaragüense

Versión para impresiónSend by emailSend by email

Desarrollo y la mujer: contextos económicos, políticos y sociales de la actualidad nicaragüense  

Entrevista con Marcia Saavedra
Por Karla Jacobs
26 de abril del 2010


Marcia Saavedra es una activista nicaragüense con muchos años de experiencia dentro del movimiento de mujeres. Durante ocho años trabajó con Ixchen, una de las organizaciones más relevantes en términos de la lucha por los derechos de la mujer en el país. También ha trabajado con otros organismos incluyendo la Red de Mujeres Contra la Violencia y la Fundación Popol Nah.

Además ha realizado numerosos estudios sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana de las mujeres nicaragüenses incluyendo temas como el abuso sexual y el nivel de inserción económica de las mujeres en Nicaragua.  

En esta entrevista Marcia habla
sobre el desarrollo del movimiento de mujeres durante los últimos años - los logros y los retrocesos - y explica porque se siente un poco desilusionada por la dirección que ha tomado este movimiento recientemente.

Además analiza los diferentes efectos negativos y positivos en términos de la posición de la mujer en Nicaragua provocados por cada uno de los dos modelos de desarrollo
que actualmente están peleando por protagonismo en el país (el modelo capitalista promovido por las naciones occidentales y el modelo socialista promovido por los países del ALBA). 

*    *    *


Karla Jacobs: ¿Cómo mire el desarrollo de la defensa y protección de los derechos de la mujer durante las últimas décadas en Nicaragua?

Marcia Saavedra: Para nosotras han sido muy relevantes estos últimos años en cuanto a los logros que han habido por la firma de convenios. Los gobiernos que han estado de turno han firmado y ratificado todos estos convenios que favorecen los derechos humanos de la mujer.

Y sí, ha habido un desarrollo inminente y relevante. No podemos decir que no. Sobre todo ese desarrollo ha tomado lugar dentro de una plataforma legal. Entonces tenemos una plataforma legal pero lo difícil es que todo este basamento legal se concretice y se lleve a la práctica.

Tenemos todo un marco legal que favorece a la mujer

Pero sí podemos decir que contamos con todo un marco conceptual, un marco legal que protege y defiende los derechos de las mujeres.

Sin embargo, en los últimos años también han habido ciertos retrocesos dentro de ese avance y ese desarrollo que hemos alcanzado en el movimiento de mujeres. Y cuando digo el movimiento de mujeres estoy hablando de un movimiento que abarca el Movimiento Feminista, el Movimiento Autónomo, y todas las mujeres involucradas en diferentes actividades en sus comunidades.

Estamos conscientes que existen este tipo de legalidades en cuanto a derechos, pero también estamos conscientes que todavía falta que los gobiernos ejecuten acciones o actualicen esos planes sobre los cuales han basado sus firmas en los convenios internacionales.

Y sobre todo, es necesario que exista menos manipulación de esos derechos alrededor de las situaciones políticas adversas que viven en nuestro país en relación a los diferentes partidos políticos, o las contiendas electorales, que es donde sentimos, o de manera personal siento, que se manosean los derechos de las mujeres.

Un claro ejemplo de eso es la derogación del artículo [del Código Penal que permitía] el aborto terapéutico. Ya sabemos qué tan polémico se ha vuelto este tema. Esto es parte de la lesión que se ha hecho a nuestros derechos.

KJ: Usted habla de leyes, de legislación, de convenios - y por supuesto que todo eso es muy relevante, porque sin todo eso no habría una base sobre que trabajar. Pero también, cuando hablamos del proceso del empoderamiento de la mujer en Nicaragua, si es que se puede hablar de tal proceso, me parece que hay que basarse también en lo que es la realidad cotidiana. En términos generales, ¿cómo analiza el desarrollo, si ha habido o no ha habido, del empoderamiento de la mujer en su vida cotidiana en Nicaragua durante estos últimos años?

La cotidianidad de las mujeres nicaragüenses no refleja las leyes que nos favorecen

MS: Dentro de ese cotidianidad de nosotras las mujeres algunos aspectos han sido forzados por los mismos contextos. Considero que sí, ha habido un desarrollo, pero también han habido limitantes de ese desarrollo - como la situación económica. Muchas veces reconocemos que existe el derecho a la no violencia, pero dentro de lo cotidiano, si la mujer no tiene como defenderse económicamente, entonces sigue prevaleciendo lo cultural sobre el base legal que nos establece los derechos.

Entonces aunque la mujer reconozca que tiene derecho a vivir sin violencia y que tiene derecho a denunciar la violencia, muchas veces su misma realidad le obliga a callar, o a no hacer uso de esos derechos.

Sobre todo porque desde el Estado está la falta, desde esa realidad, de apoyo para nosotras la mujeres, porque aunque exista toda esa base legal, pero todavía las leyes están controladas por el patriarcado. Entonces eso tiene que ver desde las bases hacía arriba, y desde arriba hacía las bases también.

Entonces las mujeres sí, hemos hecho cosas sobre todo con el apoyo de la sociedad civil, y en estos últimos años con el apoyo relevante, diría yo, del gobierno. Es un reconocimiento que yo hago a este gobierno el apoyo que está dando [a las mujeres] desde la estrategia del Usura Cero.

Sin embargo, hace falta ese punto de empoderamiento desde la conciencia crítica. Desde decir "¿cuáles son nuestras necesidades básicas?" Desde decir "no basta que nos digan que una estrategia de darnos un préstamo a través de Usura Cero es que nos va a resolver la situación de la mujer." [Una solución] tiene que ver con otros aspectos de la vida cotidiana también.

A veces cuando la mujer tiene poder económico está más expuesta a la violencia intrafamiliar

KJ: Pero me parece que la situación se vuelve aún más complicada. Porque es cierto lo que dice Usted que si una mujer no tiene poder económico, difícilmente va a conquistar otros tipos de poder, un poder real dentro de la familia o dentro del hogar. Pero también existe una contradicción a esa lógica. Porque en Nicaragua sí se ha levantado la mujer en términos laborales. Comparado con hace diez o quince años, son mucho más las mujeres que trabajan hoy en día. Pero hay expertas que dicen que a veces, si la mujer trabaja, puede  ser que se vuelve más vulnerable a ser víctima de violencia a manos de su novio o pareja. Y eso tiene que ver con el hecho de que mientras el número de mujeres trabajadoras ha subido, el número de hombres trabajadores ha bajado. La crisis de desempleo en Nicaragua afecta más a los hombres. Y el desempleo entre los hombres provoca violencia.

MS: Desde mi experiencia de trabajo en los barrios con las mujeres puedo decir que esta situación que dice Usted sí es cierto. Hay muchas oportunidades para que las mujeres trabajen en Zonas Francas o que accedan a micro crédito. En cambio para los hombres hay menos oportunidades de este tipo.

Realmente, el dinero es otro tipo de poder, y al ver que están perdiendo el poder a través del dinero los hombres, que siempre han tenido este tipo de poder, se vuelven más violento todavía, y por eso es que la violencia se está llegando a su máxima expresión a través de la violencia sexual de la manera más atroz y a través del feminicidio.

Todo esto lo he visto palpable en los barrios porque muchas veces se hacen proyectos donde las mujeres pueden acceder a los microcréditos. Pero es irónico ver como, muchas veces, son los hombres que dirigen ese dinero, o ese crédito al que las mujeres están accediendo.

Entonces yo creo que no basta con tener un basamento legal, y con tener acceso a la vida económico, al aspecto material, sino que son cosas complementarias, pero debe de estar de manera transversal la educación para el desarrollo de una conciencia crítica de la que ya hablaba.

El enfoque de género del currículo nacional

KJ: ¿Cómo valora Usted entonces los cambios que han habido dentro del currículo nacional? Yo no lo conozco bien, pero sé que han habido cambios significativos dentro del currículo nacional para la educación primaria y secundaria para incluir temas transversales incluyendo un enfoque de género. ¿Cómo valora este cambio?

MS: Sí lo conozco porque tengo hijas estudiando en un nivel primario y secundario. Y además, recientemente estuve en un foro científico sobre educación formal, no formal e informal. Y el nuevo currículo fue parte de lo que se habló en ese foro.

Y sí veo que está de manera insistente el tema de género dentro del currículo escolar. Y es válida la intención y ojalá se quede ya como una política de Estado dentro del Ministerio de Educación que los textos y toda la agenda curricular en sí contenga ese enfoque de género.

Pero también he visto que persiste hasta el momento la tendencia, por ejemplo, de hablar sobre
el reconocimiento de cuáles son los roles del hombre y de la mujer - ¿qué hace tu mamá? ¿qué hace tu papá? Eso lo he visto puesto en papel dentro de algunos textos y tareas escolares.

Entonces, ¿qué sucede? Esta revolución tiene que ser completa dentro del Ministerio de Educación, porque las maestras y los maestros ya vienen con una formación y con toda una ideología, y una cultura, a la cual hay que tratar de modificar para que desaprendan [la ideología anterior] y aprendan toda la nueva intención, el nuevo currículo, la nueva cultura que quiere implementar el Ministerio de Educación.

KJ: Ese tipo de transformación, me parece, que es un proceso que tiene que tomar años. Yo soy de un país donde, hace como cien años, hubo una revolución feminista que triunfó. Hubieron muchas mujeres que salieron a las calles a demandar el derecho al voto y otros derechos políticos y cívicos. Y mataron a algunas por demandar esos derechos. Pero lograron su objetivo. Triunfaron.

Y, bueno, de alguna manera, siempre me ha parecido a mí que Nicaragua no ha pasado todavía por este tipo de proceso. Y, en mi opinión, ese hecho tiene que ver también con la intervención imperialista que ha sufrido Nicaragua. Porque además de oprimir, en cierto momento, los diversos movimientos de liberación del pueblo que contraen beneficios para la mujer, también se han impuesto algunas ideas feministas de naciones occidentales que, tal vez, son fuera de contexto en Nicaragua y más bien pueden causar divisiones o retrocesos.

No sé si un movimiento para el verdadero empoderamiento de las mujeres ha nacido aquí en Nicaragua. Y no sé si nacerá. Me gustaría saber su opinión sobre cuál sería la estrategia para un verdadero proceso de transformación social y cultural a favor del papel de la mujer dentro de la sociedad nicaragüense.

MS: Claro que todo cambio lleva su proceso. Todo desarrollo lleva determinado tiempo. Sin embargo yo considero de que no puedo decir que estamos en cero y que no ha nacido.

La mujer ha jugado un papel muy relevante en la historia reciente de Nicaragua

Yo más bien acepto y reflexiono alrededor de que si bien es cierto la participación de la mujer dentro de determinados contextos que han habido en el país, la participación ha sido contextual, sin embargo ha sido relevante y ha sido como, la mujer sin objetivo principal de protagonizar o de demandar un derecho, ha sobresalido.

Porque por ejemplo en los años 70 era la mujer que estaba ahí al frente de muchas cosas - también utilizada por ese momento de la guerra, sin embargo, se sabía que era necesaria. Pasamos a los años 80 y siempre la mujer en un papel relevante. Pero es hasta en los años 90 que alcanzamos un reconocimiento y es por eso que comienzan a surgir estos organismos. Y entonces yo siento que aquí se ha partido de algo. Porque a diferencia de otros países de América Latina, aquí vivimos toda una revolución donde la mujer tuvo que hacerse a la fuerza a la par del hombre en muchas cosas.

Y no significa de que, si el hombre tenía el poder, ahora debo de tomármelo yo y quitarle el poder, sino más bien hacer una equidad de poderes y que haya un respeto a esos poderes.

Entonces yo considero de que sí, tenemos algunos avances es ese sentido. Pero sigo con el mal sabor de que muchas veces los Organismos No Gubernamentales, y los organismos de mujeres principalmente, nos diluimos en otras cosas de mayor trascendencia política y nos olvidamos de la cotidianidad de que estábamos hablando. Nos olvidamos de esas necesidades reales que están allí, y allí es donde hemos perdido un poco el camino por estar en contradicciones o polémicas que van más allá.

El protagonismo político partidario de algunas liderezas ha debilitado al movimiento 

Yo no podría decir de que no se ha iniciado. Yo digo que sí pero que en determinado momento nos pasa lo del cangrejo. Avanzamos dos pasos y retrocedemos cuatro. Y en este momento yo considero que es lo que nos ha estado pasando principalmente cuando el Movimiento Autónomo de Mujeres
firmó una alianza con el [Partido] MRS.

Porque las que firmaron la alianza eran casi todas liderezas de la Red de Mujeres Contra la Violencia y prácticamente la firmaron en nombre de todas las mujeres que pertenecíamos, o que pertenecemos a la Red - porque después se cambió el carácter de esa Red, se hizo  prácticamente un espacio para discutir una estrategia de votación a favor del MRS. A
título personal lo digo - me pareció un abuso.  

Me parece que eso debilitó al movimiento y que debilitó la credibilidad en las bases también. Porque muchas mujeres seguimos teniendo una ideología bien férrea. Entonces parte de nuestro empoderamiento es tener esa ideología libre y creer en quien nosotras queramos y no que otro grupo de mujeres que se creen más capacitadas, o más intelectuales, vengan y nos digan por quien es que nosotras tenemos que ir.

Entonces creo que este tipo de actitudes es que se ha provocado el atraso en el desarrollo. Entonces, sí, ahora [el proceso] se va a llevar más tiempo.

Yo creo que [la firma de esa alianza] es lo que está haciendo que algunos gobiernos vean las demandas de la mujer como una necedad. Porque si nosotras demandamos un derecho, entonces el gobierno se ampara en que, [esa demanda] es una necedad de unas líderesas que están en contra del gobierno y no como algo real que viene desde las bases.

El modelo de desarrollo capitalista

KJ: Quiero hablar un poco sobre los diferentes modelos de desarrollo que existen aquí en Nicaragua. Hasta el 2007 aquí el modelo que existía era el modelo de desarrollo capitalista promovida por las naciones económicamente poderosas. Ahora después de que el Frente Sandinista asumió el poder en el 2007 hay dos modelos paralelos peleando entre sí por protagonizar el desarrollo del país, porque ahora también está el modelo de desarrollo socialista promovida por el ALBA.

Hablando del primer modelo, el modelo capitalista, ¿hasta qué punto considera que ese modelo afecta o ayuda la posición de la mujer en un país como Nicaragua?

MS: Por supuesto que nos afecta, porque ya estamos sabido que el capitalismo se basa en una lógica de "quién tiene más galillo traga más pinol." Entonces lógicamente, dentro del sistema capitalista, nosotras la mujeres somos las que hemos estado en una posición vulnerable, siempre muy por debajo de donde están las oportunidades.

El sistema capitalista no nos favorece en nada. Y mucho menos el sistema ya neoliberal donde se privatizaron toda una serie de servicios básicos. Y ¿quién es la encargada de estar al frente de todos esos servicios dentro de la casa?. La mujer.

Y eso es parte de un modelo neoliberal, de un modelo capitalista en donde con esto de los TLCs se abrió la oportunidad al famoso libre comercio. Y ¿quiénes son los que tienen el poder dentro de las empresas, dentro de la industria, con todo lo que tiene que ver con la producción? El hombre. 

Entonces sí, nos ha afectado a la gran mayoría ese modelo, aunque por supuesto que siempre sobresale una que otra mujer dentro de ese contexto. Pero ya sabemos que el desarrollo capitalista es un desarrollo que nos pone en desventaja a las mujeres.

KJ: Y en términos culturales, ¿de qué manera considera que puede haber afectado, o tal vez ayudado, a la posición de la mujer el modelo capitalista?

MS: Desde el punto de vista cultural, creo que [este modelo] es como una arma de doble filo. En ciertos aspectos nos ha favorecido porque con la nueva cultura de consumismo dentro de este contexto globalizante está lo que es la producción de los medios de comunicación, la tecnología del internet y todo. Entonces eso nos favorece porque nos mantiene más informadas, nos acerca más a otras partes del mundo donde tal vez ya han vivido otras experiencias de desarrollo, donde ya existe otro tipo de enmiendas a toda la problemática de la mujer.  

Pero ¿hasta dónde a todas? cuando en Nicaragua todavía estamos iniciando esa revolución informática. Aunque sí, pues, llegás a algunos hogares y por el mismo consumismo y la misma globalización muchas veces la casita se está cayendo pero el televisor de último modelo está allí.

Entonces sí, nos favorece en ciertos aspectos, pero a la vez, nos afecta muchísimo, porque muchas veces también nos toca los paradigmas, nos enfrasca, nos estigmatiza en un modelo de mujer, en cómo debe ser una mujer, con todo esto que todavía aun en los países desarrollados, como en los de Ustedes, la mujer debe de tener un prototipo para que sea lo más aceptable y lo más adecuada para el patriarcado y la idealización del hombre. Por eso le digo que es una arma de doble filo.  

El modelo de desarrollo del ALBA

KJ: Ahora hablemos del otro modelo presente en Nicaragua que es el modelo de los países del ALBA. ¿Hasta qué punto afecta o ayuda a la posición de la mujer?

MS: Esto es parte del reconocimiento que yo personalmente le hago a este gobierno, sobre todo porque en el último diagnóstico que acabo de realizar ahí surgió detalles del beneficio para las mujeres de la estrategia del Usura Cero y los otros programas sociales que tiene este gobierno enfocados principalmente en la mujer.

Sin embargo, falta todavía transversaliar todo ese eje tan importante como es la educación. Me he enterado, y lo he vivido aquí en el barrio con mi mama que ha sido beneficiada por el Usura Cero, que les dan el dinero pero no les enseñan como utilizarlo.

Este programa podría representar una oportunidad para hablar sobre el enfoque de género, para hablar de por qué se está beneficiando a las mujeres. Porque enfoque de género, equidad de género no solamente es decir "dimos 50 préstamos a mujeres y 50 préstamos a hombres."

Entonces creo que este modelo está careciendo siempre de la parte educativa donde está la parte medular de un cambio o de un inicio de transformación.

Este modelo sí, está favoreciendo a muchas mujeres pero yo creo que hace falta invertir en un programa de capacitación, de sensibilización, o de acompañamiento con un enfoque real con indicadores de género para luego medir cuál ha sido el impacto de esto en el sector de las mujeres.

La posición de la mujer en Nicaragua desde que el FSLN asumió el poder

KJ: Mirando un poco más allá de esos programas puntuales que Usted menciona, que son de alta importancia y que siempre los menciona el gobierno. En términos generales, desde el punto de vista cultural, social y económica, ¿ha visto un cambio significativo acerca de la posición de la mujer en Nicaragua durante estos tres años durante los cuales se ha estado promoviendo otro modelo de desarrollo?

MS: Hay más oportunidades para las mujeres. Ahora veo a más mujeres con pequeños negocios, veo más mujeres integradas a programas sociales. Incluso en el sector salud veo más beneficios para las mujeres. Ya no solamente se está mirando a la mujer como el binomio madre-hijo o hija, sino que se está yendo más allá en términos de los derechos de salud sexual y reproductiva que tenemos las mujeres.

Sin embargo, pienso que es muy prematuro para valorar si ha habido un cambio significativo. Reconozco la intención. Me gusta el discurso que maneja la compañera Rosario Murillo alrededor de la política de género - lo considero bien específico.

Ojalá que esa política, esa ley de oportunidad, ese Instituto de la Mujer bajaran a las bases, al terreno donde, la derogación [del aborto terapéutico] ha afectado en términos de confianza.

Y por otro lado esa polémica ha puesto en un "dime que te diré" al liderazgo femenino de este país. Y como resultado no es visibilizado el aporte que está haciendo el gobierno [a la defensa de los derechos de la mujer].

Se necesita meterse en un trabajo realmente con las bases para escuchar de las propias mujeres que dicen "no soy Sandinista pero me gusta lo que está haciendo el gobierno porque ha favorecido a mi vecina," o "me está favoreciendo a mí."

Para mí es elemental el análisis dentro de las bases y la educación transversal dentro de esos programas del gobierno.

Sé que hay muy buenas intenciones. Por ejemplo el Ministerio de Salud acaba de implementar un programa de sensibilización al personal de salud hacía una atención con calidad y un trato humano.

Y yo sí creo en procesos educativos. Todos estos años he trabajado en procesos educativos. Y yo misma soy un ejemplo fehaciente de que los procesos educativos te hacen cambiar para mejorar. Y esos cambios implican tu desarrollo personal, el de tu familia y de tu comunidad.

Yo sí creo que hace falta de parte del Estado una mirada más profunda hacía las bases para poder visibilizar esos logros que no están visibilizados a nivel de la mujer en la sociedad en este momento.

El feminicidio en Nicaragua ¿se podrá detener?

KJ: Una última pregunta, Marcia, y es sobre un tema muy puntual - el feminicidio. Ya sabemos que en algunas naciones centroamericanas el feminicidio se ha vuelto un fenómeno casi normal, que representa una tragedia para las mujeres y para la sociedad en su conjunto. Creo que Nicaragua es el país de la región que tiene el nivel más bajo de feminicidio pero existen muchos factores sociales, culturales, y de otro tipo que hacen posible por no decir probable un incremento de este tipo de asesinato en el futuro.

¿Usted considera que será posible evitar que el feminicidio se vuelve algo ya normal aquí en Nicaragua? ¿Cuáles serían los puntos de una estrategia para evitarlo?

MS: Claro que sí, pienso que se puede revertir este fenómeno. Prueba de ello es que muchas veces hemos logrado movilizar a la gente en solidaridad a raíz de este tipo de acto tan violento, esta máxima expresión de violencia hacía nosotras, las mujeres.

Creo que parte de la estrategia es continuar, y digo continuar porque sé que muchos de los organismos ya están en este tipo de trabajo. Inclusive yo estuve al frente de una estrategia de trabajo con medios de comunicación alrededor de la sensibilización de como enfocar este tipo de noticia - de como no hacer de esta noticia un panfleto, sino algo reflexivo, algo que nos lleve a la reflexión para el aprendizaje de una nueva actitud, a un rechazo de este tipo de atrocidades hacía las mujeres. Creo que se debe continuar trabajando en la educación de los medios de comunicación.

Creo que deben de realizarse coordinaciones inter-institucionales para continuar ese proceso. Porque aunque esté mandatado muchas veces por las instituciones del gobierno - están mandatadas las comisiones y las coordinaciones inter-institucionales alrededor de la violencia - pero muchas veces no se cumplen.

Creo que otra estrategia es trabajar directamente con los actores claves como son jueces, fiscales, la policía, auxilios judiciales, las comisarías que son las que están encargadas de este tipo de proceso.

Y cuando hablo de trabajar con ellos es primero abordarlo desde el punto de vista personal para luego poder reconocer que existe [este problemática]. Porque no vayamos largo, no se si recuerda el año pasado el noticia de Diriomo donde la Jefa de la Comisaría de la Mujer fue asesinada por su pareja.

¿Cómo es posible que yo como mujer esté trabajando al frente de este problemática como funcionaria pública, emitiendo un discurso, una acción al frente de esta institución, mientras que en mi casa estoy sufriendo un altísimo nivel de violencia a manos de mi pareja?

Yo sigo apostando a la educación en este país de una manera transversal exigida, inherente a todo proceso. Porque solamente de esa manera podemos salir al frente de este tipo de situación.

No estoy en contra de que sean hombres los que estén al frente de la situación de la mujer. Pero que el gobierno o las entidades responsables de elegir a las autoridades al frente de los juzgados de la familia o de este tipo de actividades elijan a personas muy sensibles y muy conscientes porque hay gente que ya ha vivido sus procesos dentro de esas instituciones.

Y sobre todo en lugares remotos, como Nueva Guinea, Río Blanco donde [el feminicidio] se está volviendo una práctica más común y donde es más difícil acercar el sistema de justicia a esos sectores, sobre todo a los sectores más vulnerables que somos nosotras las mujeres.

Entonces yo pienso que con una estrategia, con un plan, se puede evitar el incremento del feminicidio. Pero para eso, para este tipo de plan se necesita una proyección económica, se necesita recursos. Entonces yo creo que el gobierno tiene que invertir en este tipo de presupuesto.

La debilidad del movimiento de mujeres ha significado menos apoyo para los problemas reales de las mujeres nicaragüenses

Y allí es donde yo creo que nos ha faltado a nosotras las mujeres insistir y diluirnos menos en contrariedades y polémicas con el gobierno. Y eso es la parte que a mí me tiene un poco desilusionada del movimiento de las mujeres en Nicaragua. Siento que nos hemos enfrascado en un estire y encoje con el gobierno en relación a las [problemáticas de la mujer].

Ya no se habla de feminicidio, ya no se habla del abuso sexual desde el liderazgo feminino. Ya no siento que se hable [de esas cosas] sino que siento que está en un estire y encoje con el gobierno por protagonismo de esas liderezas. Que me perdonen y me disculpen pero es la percepción que yo tengo.

No hay un inventario real de cuáles son nuestras necesidades que deban de estar en este momento en la palestra y que deben ser llevadas y expuestas ahí para que sean tomadas de manera beligerante tanto por la agenda de los diputados en la Asamblea como por el del gobierno en sus políticas de Estado.

[El movimiento de mujeres] debemos firmar convenios con el gobierno de turno sin ponernos color político para que sea algo que ya quede institucionalizado como beneficio para nosotras las mujeres.

Creo que, como el Movimiento de Mujeres, como la Red de Mujeres contra la Violencia,
tenemos que dejar de ser tan partidarias y tener más conciencia política alrededor de la realidad de las mujeres.

Debemos volcarnos más a las calles y empezar a hablar de nuevo sobre estas temas, los cuales ya hemos venido hablando. Porque es por venir hablando, y venir gritando, y venir exponiendo que hemos logrado mucho avance.

No se puede justificar el hecho de dejar a la gente de casos tan sonadas sola. Por ejemplo el caso de la mujer asesinada por su pareja - el carnicero de San Francisco Libre, le llamaban el Chacal.

La asesinó hace como cuatro años. La descuartizó. Y fue una lucha para que fuera visto como un asesinato atroz y no un simple homicidio. Le dieron 25 años. Luego el año pasado le rebajaron cuatro años. Y ahorita estaban de nuevo metiendo a la Asamblea para que le perdonaran y le rebajaran la pena a seis años.

Entonces la familia [de la víctima] se dio cuenta que [el criminal] estaba en esa lista donde le estaban pidiendo la rebaja de condena. Y la familia se movilizó y lograron presionar para que no se le dieran la rebaja de condena.

Pero yo recuerdo ver a la familia salir por los medios de comunicación sola. No estaba allí el movimiento de mujeres, no estaba la Red de Mujeres contra la violencia.

Entonces yo digo que necesitamos regresar a ese punto de solidaridad entre nosotras para ejercer más presión desde esos aspectos cotidianos para que se nos tomen en cuenta y para poder decir que para lo que estamos luchando es real.

KJ: Muchísimas gracias Marcia. No sé si tiene algo más que quiere comentar.

Apuesto por un liderazgo nuevo dentro del movimiento de las mujeres

MS: Solo agradecer por tomar en cuenta mis comentarios. Como le digo son mi percepción y mi criterio personal.

He estado muchos años trabajando con organismos como Ixchen y la Red de Mujeres Contra la Violencia, y todavía continuo en coordinación con ellos para algunas situaciones - si me llaman, o si las mujeres de los barrios con las cuales yo trabajo necesitan que les ayudo con alguna coordinación. Y debo decir que tengo la fe y la esperanza de que vamos a volver a estar unidas.

[Lo que yo digo] no quiere decir de que tengan que casarse con ningún partido, y mucho menos con el Frente Sandinista - cada quien es libre para pensar a como como quiere.

Pero yo apuesto para un liderazgo nuevo dentro de esos movimientos para que pueda incluirnos a más mujeres que estamos al frente de esta lucha y para que se sigue poniendo en el la palestra temas como el feminicidio, el abuso sexual, la violencia intrafamiliar, y que no solamente se hable del aborto terapéutico como algo necesario y de contexto. Porque ya se siente como un manoseo a los derechos nuestros.

KJ: ¿Se siente como un manoseo el hecho de no incluir los otros temas?

MS: El hecho de que no se incluyan los otros temas y que no sean vistos como de contexto - si la asamblea lo habla entonces el movimiento de mujeres lo habla y no lo hablan a nivel general sino que, yo siento, que es un "dime y te diré" entre los políticos y  las liderezas  de la Red de Mujeres Contra la Violencia.

Entonces por eso pienso que hemos perdido mucha fuerza, que hemos perdido mucho tiempo, hemos dejado de luchar por otro tipo de reivindicaciones, por otras luchas que deberíamos estar apoyando. Ya las tuviéramos encaminadas si no fuera por esta situación.

Yo pienso que debemos hacer una tregua y sentarnos con el gobierno para hacer planes en relación a las problemáticas reales de la mujeres en Nicaragua.

Según una investigación que yo realicé, podemos estar sentadas aquí, en este momento el día de hoy y mientras diez niñas y adolescentes pueden estar siendo abusadas sexualmente en nuestro país. Entonces yo pienso que es más prioritario estar día a día insistiendo de que esto es real, esto sucede.

Tenemos que sentarnos la sociedad civil y el Estado porque esto es una problemática de la sociedad en general. No es un problema solo de las mujeres, ni es un problema solo del gobierno, ni solo del movimiento de mujeres. Es un problema de toda la sociedad de este país.