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Testimonio del
Comandante Guerrillero Elías Noguera García Junto al Comandante Germán Pomares Ordoñez, máximo Jefe del Frente Norte, los Comandantes Guerrillero Francisco Rivera Quintero y Elías Noguera García dirigieron el Frente Norte que lideró la insurrección popular contra la dictadura de Somoza en la región norte de Nicaragua entre 1977 y 1979 incluyendo las tres insurrecciones en la ciudad de Estelí (septiembre 78, abril 79 y junio-julio 79). Después de la muerte en combate de Germán Pomares en mayo del 79 en Jinotega, Francisco Rivera asumió la Jefatura del Frente Norte con Noguera como su segundo. Entre los más reconocidos de los operativos militares dirigido por Noguera es la bajada de dos aviones de la Guardia Nacional en el municipio de Condega en abril del 79. El primer avión, un Push-and-Pull que lanzaba cohetes, se fue a estrellar a la ciudad de Pueblo Nuevo. El otro avión, un D C-42 conocido popularmente como el “Dundo Eulalio,” lanzaba ráfagas desde una ametralladora calibre 50 y bombas de hasta 1000 libras y sobre la población. Ese segundo avión cayó en la ciudad de Condega donde lo recogió la población con ánimo al comprender el golpe que su caída significaba para la Guardia. Noguera también dirigió el asalto al Banco Nacional de Desarrollo en Ocotal en junio del 1978. Como resultado de este asalto el FSLN financió una gran parte de sus actividades a nivel nacional previas al triunfo de la Revolución Popular Sandinista el 19 de Julio de 1979. Raíces de inquietud Yo nací en el año 1955 en la ciudad de Boaco. Mi mamá era de origen campesina. Cuando era una chavala ella y toda su familia fueron despojados de sus propiedades por latifundistas y por la Guardia Somocista - en ese entonces la Guardia despojaba familias campesinas en toda Nicaragua - entonces se vieron obligados a emigrar del campo a la ciudad. Mi papá era un comerciante originario de Diriamba. Cuando yo era niño desarrollé una sensibilidad social alta al ver el actuar de mi papa y mi mama que siempre trataban de ayudar a las familias de escasos recursos cuando tenían dificultades. Cuándo se moría algún vecino del barrio, por ejemplo, mi papá colaboraba con la instalación y alumbrado eléctrico, el café, el pan, y otros aseguramientos para la familia del difunto. Como consecuencia de esa sensibilidad yo comencé, de manera voluntaria, a impartir clase en mi barrio a niños que no iban a la escuela o que tenían problemas de aprendizaje. Comencé a interesarme por la política por un tío, un hermano de mi mama, que se llamaba Rafael García. Era carpintero y ebanista. Mi tio Payo era un hombre culto a pesar que solo tenía aprobado primer nivel. Él tenía vínculos al partido social-cristiano. Yo escuchaba a él hablar sobre la política con otras personas y ahí fue donde se me despertó la inquietud política. Ya había visto la represión desmedida y la corrupción de la Guardia hacía la ciudadanía. Le gustaba robarles al bolo o al campesino cuando bajaba a la ciudad los fines de semana para hacer sus compras. La Guardia inventaba cualquier excusa para quitarles el dinero y las cosas que andaban. Testigo de la brutalidad de la Guardia Cuando yo estaba estudiando la secundaria en el 69 se comenzaron a dar protestas gremiales en Boaco por reivindicaciones salariales de parte de los maestros y las enfermeras de la ciudad, los cuales eran reprimidos por la Guardia. En solidaridad con los maestros los estudiantes tomamos el instituto, las escuelas y la iglesia de la ciudad. A mi me impresiona cuando la Guardia nos rodea el instituto y comienza a golpear la puerta principal con sus fusiles Garands. En otras protestas estudiantiles llegaron al extremo de ponernos los Garands en el pecho. Yo tenía 15 años ¡y me pusieron el fusil en el pecho! Por el año 71, como resultado de la amistad que formé con un dirigente estudiantil que se llamaba Alfonso García Zeledon, me involucré en una célula del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En los años siguientes participé fuertemente en diferentes actividades políticas del FSLN y ya en el 75 viajé a México. Ahí en México, de manera semi-clandestina, cumplí tareas de reclutamiento de estudiantes nicaragüenses en la ciudad de Puebla para después fundar la sección del Comité Mexicano de Solidaridad con Nicaragua en esa ciudad. Insurrección desde Honduras En el 76 viajo a Honduras donde, bajo el liderazgo de Daniel Ortega, Germán Pomares, Humberto Ortega y Víctor Tirado López, fundamos el Frente Norte “Carlos Fonseca Amador,” la organización dentro del FSLN que se encargaría de la insurrección en el norte de Nicaragua. Ahí en Honduras creamos escuelas de formación político-militar en campamentos guerrilleros clandestinos cerca de la frontera con Nicaragua. Esas mismas actividades se estaban dando al mismo tiempo en Costa Rica donde se formó el Frente Sur y en el interno de Nicaragua con el Frente Interno. En octubre del 77 comienza la primera ofensiva urbana. Esa ofensiva fortaleció al FSLN por el impacto que tuvo en la conciencia nacional. Por primera vez la gente va perdiendo el miedo a la Guardia al verla golpeada en diferentes ciudades del país. Esa ofensiva también le da oxigeno a la guerrilla de la montaña ya que la guardia tenía que enfocar sus esfuerzos en las ciudades. En los meses subsiguientes a octubre continúa el actuar guerrillero del Frente Norte en la montaña incidiendo sobre las pequeñas ciudades, carreteras y guarniciones en Las Segovias. En el sur igual. Durante ese período el FSLN también se fortalece en las ciudades con el reclutamiento de nuevos guerrilleros y colaboradores, más armas y más experiencia. Somoza arrecia la represión Al mismo tiempo Somoza arreció la represión que ya fue indiscriminada y generalizada contra el pueblo. Somoza también iba cerrando los espacios políticos imponiendo más censura. Se creó una situación de polarización total entre el sistema, representado por las autoridades y la Guardia, y todo el pueblo. Pero en vez de amedrentarse, la gente demostraba mayor esfuerzo y se organizaba mejor. Surgieron muchas diferentes organizaciones, expresiones del pueblo contra la dictadura. A nivel internacional el Frente también logró consolidar alianzas con diferentes movimientos y gobiernos incluyendo los gobiernos de Panamá, México, Costa Rica y Venezuela - ya no digamos Cuba. Los gringos, claro, nunca dejaron de apoyar a Somoza aunque era reconocido como uno de los principales violadores de derechos humanos en América Latina. En ese período la Guardia se sentía golpeada y entonces actuaba con más saña. Fue en esos meses cuando el Frente Norte andábamos en la cordillera de Jalapa en una operación guerrillera que uno de los compañeros nuestros se perdió. Un chavalo de 17 años. Y cuando nosotros lo vamos a buscar a él días después, ya la Guardia lo había capturado. A ese muchacho lo ensartaron en una estaca. O sea, cortaron y le sacaron punta a un árbol y al muchacho lo sientan ahí, vivo, para que le penetra en al ano. Y después lo comienzan a despellejar desde la cara como a un chancho cuando sacan chicharrones, pero el muchacho está vivo. Le sacaron los ojos, la nariz, la lengua. Y el pene se lo cortaron y lo pusieron en la boca. Así lo encontramos al muchacho. Para nosotros fue impresionante. La Guardia nos estaba transmitiendo ese mensaje: si los agarramos a Ustedes, así les va a pasar. Una lucha desigual pero con la fuerza de todo el pueblo Ya para las insurrecciones del 78 y 79 el Frente logró reclutar mucha gente. Con cada insurrección se aumentó drásticamente el número de combatientes Sandinistas. Se volvió una verdadera insurrección popular donde la población en general se levanta a luchar contra la Guardia. Fue una lucha totalmente desigual en términos materiales. Porque la dictadura tenía el apoyo incondicional del gobierno norteamericano. ¿Y la guerrilla? Francisco Rivera, el Zorro, contaba que el FSLN lo mandó a Estelí a preparar la insurrección ¡con cinco córdobas! Pero cuando existen hombres dispuestos al sacrificio, no hay fuerza técnica que los puede detener. Tal vez te retrasa tus objetivos, pero si tenés convicción y firmeza, y si tenés confianza en tu pueblo y tu pueblo te tiene confianza en vos, entonces lográs tu objetivo. Pero el sacrificio del pueblo fue grande. Fueron miles de muertos y heridos. En la insurrección de abril casi la mitad de la ciudad de Estelí quedó destruida con los bombardeos de la Guardia, los tanquetes, los combates y los incendios. Pérdida dolorosa Fue durante la tercera insurrección de junio y julio que murió mi esposa. Ella fue guerrillera. Se llamaba Fátima Pavón. El 22 de junio ella, en estado de embarazo, fue herida en combate. La rafaguearon a ella, tenía impacto de tres balazos en el pecho y el brazo. Le dio hemorragia masiva. Yo estaba en combate a dos cuadras cuando me avisaron. Fui donde ella y la tuve en mis brazos unos momentos antes que la llevaron al hospital en la Trinidad. Nos dimos un beso y la llevaron. Pero ya miré que iba mal. Ella murió después en la Trinidad. ![]() Elias Noguera en un momento de combate La muerte de ella me impactó para toda la vida. Es muy doloroso para mí. Yo no sabía que estaba embarazada hasta después que murió. Fue muy difícil de resistir. Pero hay una cosa que nos permitía seguir con la lucha y resistir ese tipo de dolor - la convicción que la causa era justa. La convicción que íbamos a vencer. Los jóvenes protagonizaron el cambio de sistema En la época de la dictadura de Somoza la represión y la crueldad de la misma dictadura hizo madurar rápidamente a los jóvenes en términos políticos. La generación joven de ahora no te cree si vos le decís que en esa época a las seis de la tarde no podías ir a la esquina porque la Guardia decía “ese jodido es guerrillero” y te llevaban preso, o detenido por lo menos. En ese tiempo la juventud no tenía espacios. Se volvió prácticamente un delito ser joven En esa época la mayoría de los que nos metimos a luchar con el Frente éramos jóvenes, de 15, 16, 17 años. Y se murió un montón de chavalos. Hasta niños murieron para cambiar ese sistema que no te respetaba del todo, ese sistema que te cerraba los espacios. |