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"Vivimos en una sociedad donde solo el hecho de ser mujer ya es un problema, y si sos trabajadora sexual es mucho peor la cosa"

Entrevista con María Elena Dávila, Presidenta de la Asociación de Trabajadoras Sexuales "Las Girasoles"

Por Karla Jacobs
9 de diciembre del 2009
 
María Elena Dávila es una de las trabajadoras sexuales que ha estado al frente de la lucha hacía la organización gremial del sector con el fin de demandar sus derechos humanos ante el Estado y la sociedad nicaragüense. En noviembre la Red de Trabajadoras Sexuales de Nicaragua (REDTRASEX) logró firmar un convenio de colaboración con la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDDH), el cual representa el primer convenio de este tipo en el continente americano.

En esta entrevista Dávila habla sobre los riesgos y discriminación que enfrentan las trabajadoras sexuales a diario, del proceso de organización del gremio y del convenio que acaban de suscribir con el PDDH.

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Karla Jacobs: Antes de hablar de la organización que Usted preside, me gustaría que hablara un poco sobre la experiencia cotidiana de la trabajadoras sexuales en Nicaragua. ¿Cuáles son los principales riesgos que Ustedes enfrentan a diario?

María Elena Dávila: El principal riesgo que nosotras hemos tenido y que seguimos teniendo es la falta de seguridad. La mayoría de las muchachas trabajan en las calles, las otras están en los nightclub. Nosotras enfrentamos discriminación y violencia tanto de los clientes como de los dueños de los negocios, y muchas veces de las mismas personas civiles, los vecinos o personas que te conocen. A veces te violentan con golpes o sino con palabras groseras.

Y no solamente es a la trabajadora sexual sino que además discriminan a la familia de ésa, a sus hijos y demás familiares. Entonces las familias sufren por las consecuencias del trabajo sexual.

Otro riesgo que enfrentamos es la atención no adecuada que nosotras recibimos
de parte de la policía o en los centros de salud que son lugares donde buscamos un poco de protección o donde buscamos alivio por las enfermedades que como ser humano podemos tener.

Somos víctimas de maltrato y discriminación a manos de la policía

KJ: ¿Usted diría que es común, que es normal que los agentes de policía maltratan a las trabajadoras sexuales cuando ellas se identifiquen como tal?

MED: Mire, nosotras vivimos en una sociedad donde solo el hecho de ser mujer ya es un problema. Y si sos trabajadora sexual es mucho peor la cosa. La gente te dice - "vos te lo buscás, sos una vaga, ¿para qué andás en la calle?"

Entonces si el cliente te hace algo, como trabajadora sexual nadie te quiere escuchar. Dicen que vos lo provocaste, que vos le querrías robar. Al fin, no te escuchan. Y tal vez lo que ha pasado es que el cliente te obligó a hacer cosas que no quisiste hacer, o que le golpeó, o qué sé yo, tantos peligros que hay.

Entonces muchas veces la policía te contestan con discriminación, te estigman.
Cuando comenzás a poner tu denuncia te preguntan que dónde estabás  y cuando le decís te dicen - "¿y qué andabas haciendo ahí?" Entonces aparte de que no te escuchan te critican lo que hacés. Siempre te están culpando por lo que sos. No valoran que sos una mujer, que sos un ser humano y que tenés derechos.

Este problema se ha generalizado en todo el país. En Matagalpa la policía no deja que las muchachas están en el parque y hasta han buscado a una persona para que las sacan de allí. Las muchachas en Matagalpa han vivido mucha violencia a manos de la policía.  

El otro riesgo es por el no uso del condón    


El otro riesgo que nosotras tenemos es el uso no correcto o el no uso del condón. Porque muchos clientes no aceptan usar los preservativos y muchas veces la misma situación económica hace que muchas compañeras se arriesgan. Sobre ese tema nosotras estamos trabajando para que ellas puedan protegerse.

KJ: ¿Usted cree que la mayoría de las trabajadoras del sexo no acostumbran a usar el condón? O tal vez sería mejor la pregunta que si la mayoría de los clientes rehúsan usar el condón.

MED: En los años anteriores había bastante negatividad de parte de los clientes pero hoy en día hemos avanzado. Sabemos que hay avance porque según los estudios que se han realizado en Nicaragua  en el 2003 un 4% de trabajadoras sexuales tenía VIH. Hoy hemos bajado al 2%.

Entonces eso significa que, con las capacitaciones que han estado recibiendo de parte de organizaciones que trabajan sobre el tema de la protección, se ha logrado bajar la incidencia del no uso del condón. Hemos logrado la aceptación de que si no es con condón no se realiza el trabajo sexual. 


Muchas veces hay que negociarlo con el cliente aunque también muchos clientes debido a la situación de las infecciones de transmisión sexual están de acuerdo con usar el condón. Pero sí, hemos logrado que actualmente la mayoría de las trabajadores usan condón.

KJ: Ya sabemos que en Nicaragua vender su cuerpo no es un delito. Pero está lo otro de la prostitución infantil. ¿Qué posición tienen sobre ese otro fenómeno?

MED: Son dos cosas muy diferente. Una es ser trabajadora sexual, y la otra es la prostitución en la adolescencia. De dieciocho años en adelante son trabajadoras sexuales. Pero pagar por tener sexo con un menor de dieciocho años ya es un delito grave. Cuando nosotras hablamos de trabajadoras sexuales nos estamos refiriendo a las mayores de edad, las mayores de dieciocho años, porque sabemos que voluntariamente están en ese trabajo. Una mayor de edad es alguien que puede razonar y puede demandar mientras que una niña, una adolescente no. Una adolescente actúa según lo que le mandan.

Entonces son dos cosas muy diferentes. Y por supuesto que nosotras estamos en contra de eso. Cuando vamos a los nightclubs y nosotras miramos que hay una menor de edad trabajando ahí, nosotras lo denunciamos inmediatamente. Ya saben los dueños.

KJ: ¿Los dueños de los locales las aceptan a Ustedes? 

MED: Sí, nos aceptan. Hasta la fecha no hemos tenido problemas.


Hace poco abrimos los ojos y nos dimos cuenta de que tenemos derechos 

KJ: Hablemos de la organización gremial de trabajadoras sexuales en Nicaragua. Entiendo que ese proceso es algo reciente en Nicaragua. Cuéntame un poco sobre la experiencia de ese proceso. ¿Cómo comenzaron a organizarse?

MED: Hay cinco organismos que han estado apoyando a las trabajadoras sexuales durante los últimos años: la Asociación Xilonem, el Colectivo de Mujeres de Matagalpa, el Centro de Mujeres de Masaya, la Meri Barreda de León, y la Red de Trabajadores Sexuales, la REDTRASEX de América Latina y el Caribe.

Esa última aglutina todas las organizaciones que son de trabajadoras sexuales en la región. La sede de esa organización está en Argentina.

En el 2006 la REDTRASEX mandó a decir a Xilonem, donde yo siempre he trabajado, que iban a realizar un encuentro en El Salvador y que necesitaban que fueran tres trabajadoras sexuales de Nicaragua. Al final solo fuimos dos, yo y otra compañera. La tercera no pudo ir porque tuvo problemas con sus documentos.

Fue una experiencia grande para nosotras. Lo primero que nos enseñaron fue a comenzar a identificarnos como mujeres. Allí en El Salvador nosotras abrimos los ojos y comenz amos a sentir la necesidad de organizarnos porque nos dimos cuenta de que nosotras estábamos aceptando lo que la sociedad decía de nosotras. Como que ya era algo tan natural que nosotras también creíamos lo que la gente decía de nosotras.

Después de ese encuentro en El Salvador hubieron otros. Uno en Guatemala, otro en Argentina. Y al mismo tiempo la REDTRASEX a nivel latinoamericano fue haciendo gestiones y logramos un poquito de dinero con el Fondo de La Población de las Naciones Unidas (UNFPA) para que nosotras hiciéramos un encuentro y allí que nos organizáramos.

El encuentro lo realizamos en un nightclub porque la mayoría de las compañeras no pueden salir fuera.

KJ: ¿Por qué no pueden salir fuera?

MED: Porque ellas están contratadas. Ellas solo tienen un día libre a la semana que es el día lunes. Uno puede llegar a hacer reuniones ahí pero ellas no pueden salir del local porque tienen un contrato, nos meteríamos en problemas con los dueños de negocio. Y como no tenemos como apoyar a nuestra compañeras, entonces tenemos que conformarnos con el espacio que nos dan ellos.

El día que nos organizamos fue el 29 de noviembre del 2007. El nombre que le pusimos a la organización es la Asociación de Trabajadores Sexuales Girasoles
de Nicaragua. Al inicio nos organizamos pero no teníamos mucha representación en ningún lado por el hecho de que, para llegar a esos espacios tenés que estar preparado, tenés que saber un poco de cosas, saber lo que vas a hablar. Y nosotras no estábamos preparadas todavía para eso.

En ese tiempo la Organización Meri Barreda tenía un proyecto donde hacían encuentros con las trabajadoras sexuales. Entonces lo que yo hacía fue que aprovechaba e iba a los encuentros para hablar con las compañeras. Resultado de todo ese trabajo organizativo el año pasado logramos realizar el primer encuentro nacional de trabajadoras sexuales en León.

Ha sido en este año que nos hemos venido dando a conocer

Después, durante este año en que estamos estuve en Argentina en representación de las organizaciones de aquí haciendo un proyecto para participar en la novena ronda del Fondo Mundial [una organización internacional que financia proyectos de luchar contra enfermedades como SIDA y malaria]. Ese fue un proyecto de la REDTRASEX a nivel de Latino América y el Caribe.

Fue una experiencia difícil porque teníamos que tener una carta de la Mesa Coordinadora del País aquí en Nicaragua. Yo era muy poco en conocer las personas que tenían voto en esa mesa pero al final lo logramos.

KJ: ¿Qué cosa es la Mesa Coordinadora del País?

MED: El MCP es una comisión que está conformado por representantes de diferentes instituciones de Nicaragua incluyendo el Ministerio de Salud.
Todos los proyectos del Fondo Mundial tienen que ser aprobados por esa comisión en su respectivo país. Allí las decisiones son por voto. Entonces yo allí fui a hacer mi presentación. Fue una lucha dura pero logramos que lo aprobaran.

Y fue allí cuando estaba en la reunión con el MCP que logré hacer contacto con otras organismos, por ejemplo con el Procurador de los Derechos Humanos, entre otros.

También este año la UNFPA nos volvió a apoyar con un proyectito de US$10,000. Con ese dinero hicimos cinco talleres y dos encuentros nacionales con un enfoque de derechos humanos.

Esos encuentros nos ayudó a fortalecer la organización que ya habíamos establecido.  Además de que llegaron periodistas y representantes de diferentes instituciones, incluso de la policía.

También pudimos sacar información valiosa de las talleres. Por ejemplo por medio de dibujos cada una de las trabajadoras sexuales demostró como vienen siendo violentados sus derechos.

Entonces ha sido en este año que nos hemos venido dando a conocer.

KJ: Entiendo que su organización tiene 125 asociadas. ¿Qué implica ser asociada?

MED: Ser asociada es ser una persona que tiene un compromiso con la organización. Usted sabe que las trabajadoras sexuales trabajan diario. Y de su trabajo depende la alimentación  y las otras necesidades de sus hijos.

Entonces la que quiere estar organizada tiene que poner de su propio voluntad porque muchas veces tienen que poner sus costos. Por ejemplo si hay una reunión en Managua muchas veces ellas mismas tienen que poner el costo de su transporte, de su comida. 

Y sensibilizar a una trabajadora sexual para que vea eso como un derecho, y que para tener ese derecho hay que sacrificar un poco, es bastante difícil. Lo que hemos logrado es que las organizaciones que han querido conocernos y que han querido apoyarnos, es que le hemos solicitado que por lo menos nos apoyan en el transporte.

KJ: Entonces son 125 mujeres que están comprometidas con la organización. Pero las actividades que Ustedes hacen involucran a muchas más, ¿verdad?

MED: Claro muchas más. Esas 125 son las que ya tienen conocimiento de los derechos humanos, que ya han participado en ayudar a organizar diferentes eventos y actividades.  Son personas que ya están identificadas con la causa. Nosotras lo que queremos es ir sacando líderes. Ya tenemos 10 líderes, hay tres en Masaya, tres en Matagalpa y las otras que están en Leon.  

También hay otra organización de Trabajadoras Sexuales que se llama "Las Golondrinas." Ellas están ubicadas al lado de San Ramón, Mulukukú, Río Blanco. La coordinadora de ese grupo se llama Fany Torres Rodríguez. Ambas organizaciones pertenecemos a la Red de Trabajadores Sexuales (REDTRASEX) pero cada quién tiene su campo de acción.

Nosotras queremos crear una red de referentes en todo el país. Porque un problema que las trabajadoras sexuales enfrentamos es que la mayoría trabajan fuera de su propio municipio o departamento. Por ejemplo las que trabajan aquí en Estelí no son de Estelí. Entonces lo que queremos es que donde sea que estén las muchachas tengan donde ir a buscar apoyo si les pase algo. O sea, no queremos perder contacto con ellas.  

Nuestro principal demanda es que nos respeten nuestros derechos

KJ: Como organización ¿cuáles son sus principales demandas ante las instituciones públicas?

MED: Las principales demandas  que nosotras tenemos son que nos reconozcan como seres humanos, que nos respeten nuestro derechos igual a cualquier otro nicaragüense.  Y también que reconozcan que el trabajo que nosotras hacemos es un trabajo igual a cualquier otro.

Porque en Nicaragua el trabajo sexual no es un delito. Y además nosotras no promocionamos el trabajo sexual, cada quien lo hace por su espontánea voluntad. ¿Que fue necesidad que te llevó a estar allí? Tal vez. Pero si estás ahí y ahí querés estar, pues es tu derecho. 


Nosotras sabemos que ante todo somos seres humanos y la opción de ser trabajadoras sexuales es un derecho que nosotras tenemos así como cualquier persona trabaja - ¿cuál es el problema? Todos trabajamos por necesidad no solamente las trabajadoras sexuales.


Nosotras además demandamos que nos den la misma atención en las instituciones públicas que todos los demás. Porque, por ejemplo, si nosotras vamos al Centro de Salud porque nos duele la cabeza o porque nos duele la garganta siempre lo primero que te dicen es "¿y en que trabajás?" Y cuando no más le decís que sos trabajadora sexual entonces dice, "acostate ahí." Y lo que te revisa es la vagina.

Entonces a nosotras no nos miran como personas normales. Nos miran como extraterrestres. No se ponen a pensar que nosotras tenemos sentimientos, que tenemos corazón.

La lucha nuestra es bastante difícil porque, por estar involucrada  en ella pueden aumentar las críticas que recibimos. Pero bueno, sabemos que si no luchamos no vamos a tener nunca una victoria.

El Convenio con el PDDH

KJ: Hablando de la reciente firma del convenio con la Procuraduría de los Derechos Humanos, ¿en qué consiste este acuerdo?

MED: Este convenio consiste más que todo en que representantes de las organizaciones de trabajadoras sexuales de Nicaragua van a formar parte del equipo de capacitación de la Procuraduría, que es el equipo que da capacitaciones de derechos humanos a todas las instituciones del Estado, incluyendo la Policía.

A nosotras nos conviene estar allí en ese equipo porque nos da la oportunidad de dar a conocer que nosotras somos personas normales con iguales derechos.  Ahora con este convenio nosotras vamos a trabajar en el Centro, Norte y Pacífico del país.

La que me ayudó a hacer el contacto con Omar Cabezas [Procurador de los Derechos Humanos] fue la Procuradora de Los Derechos de la Niñez, Norma Moreno.

El borrador del convenio lo trabajamos entre todas con ayuda legal de la Procuraduría. También lo mandamos a Argentina a la oficina de REDTRASEX. Tuvo que ser un proceso rápido porque a Omar Cabezas se le terminó el plazo el 10 de diciembre entonces tuvimos que firmar antes de esa fecha. Pero en fin, con el apoyo de muchas diferentes organizaciones y la colaboracion de todas nuestras asociadas, presentamos la versión final que firmamos con Omar el 23 de noviembre en León.

Para nosotras firmar ese convenio fue una victoria grandísima.

KJ: ¿Es la primera vez que una organización gremial de trabajadores sexuales está trabajando directamente con una institución del gobierno?

MED: Es la primera vez en la historia de Nicaragua. Porque mire, en Nicaragua la cultura ha sido así - hay muchas organizaciones que trabajan proyectos de apoyo para las trabajadoras sexuales, dan capacitaciones, te llevan condones. Pero que vayan a promover de que vayas a una institución a demandar, eso no lo hacen.

Por eso yo decidí que la primera cosa que nuestra organización tenía que hacer fue ayudarnos a identificarnos - que somos mujeres y que tenemos derechos - para así nosotras demandar nuestros propios derechos. Porque si no conocemos nuestros derechos ¿cómo los vamos a demandar?

KJ: A través de la REDTRASEX en Argentina ¿Ustedes tienen conocimiento del número de países en la región que tienen convenios parecidos al que acaban de firmar con el Procurador?

MED: Creo que venimos siendo los primeros. Lo que pasa es que aquí en Nicaragua hemos ido a paso agigantados comparados con organizaciones en otros países que tienen años y años de existir en los demás países.


Nuestros planes de futuro

Ahora vamos con la organización formal de nuestra organización. ASDI  [La Agencia Sueca de Desarrollo Internacional] nos está apoyando con los estatutos, y Omar nos va a apoyar a conseguir la personaría jurídica en la Asamblea Nacional. 

Porque nosotras con la personaría jurídica seríamos otra. Hay muchos organismos que nos quieren financiar pero no pueden sin que tengamos la personería.

Hay muchas cosas que necesitamos. Necesitamos un espacio, una oficina. No tenemos nada de eso. Pero más que todo lo que necesitamos es apoyo para la movilización para poder movilizarnos a las reuniones y para seguir capacitando más trabajadoras.

KJ: Hablando de sus planes para los próximos meses, Ustedes piensan realizar un estudio sobre el trabajo sexual en Nicaragua ¿verdad?

MED: Sí. Pensamos hacer un estudio porque no sabemos cuantas somos en el país. Hay otros organismos que han hecho estudios pero son aleatorios - tantos en tal barrios, tantos en tal ciudad, etc. Nosotras queremos hacer un estudio nosotras. Porque a otras personas las muchachas no les van a dar información. Nosotras sabemos donde están, como están, y como llegar hacía ellas.