Venezuela aboga nuevamente por el diálogo constructivo con EEUU

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Ciudad CCS, 6 de septiembre 2017
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Una carta abierta de Venezuela al pueblo y gobierno de Estados Unidos fue publicada este miércoles en los diarios New York Times y...

Venezuela reiteró este miércoles su voluntad de establecer un acercamiento con Estados Unidos por la día del diálogo diplomático a fin de exigir respeto a la soberanía y autodeterminación del país que ha sido atacada por el gobierno del presidente Donald Trump a través de sanciones unilaterales contra funcionarios del Estado y sanciones económicas reconociendo públicamente su intención de “aislar la economía venezolana”.

Una carta publicada a través de los diarios estadounidenses New York Times y The Hill refiere que estas sanciones buscan generar “una crisis política en nuestro país, forzando una salida inconstitucional del poder de nuestro Presidente Nicolás Maduro, elegido democráticamente en 2013”.

El texto advierte que esta estrategia imperial no sólo afectaría la economía y vida cotidiana de los venezolanos. “Estas sanciones también afectarán al ciudadano estadounidense común, ante la posibilidad de un alza de los precios de la gasolina”.

Asimismo, reafirma que: “Venezuela no es enemiga de Estados Unidos, ni representa amenaza alguna para la seguridad” por lo que llaman al esfuerzo de ambas naciones para un acercamiento. “Es el momento del diálogo y del entendimiento”.

Lea a continuación el texto íntegro en español:

Carta abierta del pueblo venezolano al pueblo y gobierno de los Estados Unidos de América

Como Pueblo soberano, amante de la paz, nos dirigimos hoy a los ciudadanos nobles y trabajadores del respetado Pueblo de los Estados Unidos de América. Todos los estadounidenses deben saber que el Presidente Donald Trump amenazó el pasado 11 de agosto a la República Bolivariana de Venezuela con una intervención militar directa. Esta peligrosa amenaza fue rechazada por todas las naciones, y sabemos que es rechazada también por el Pueblo estadounidense. Sin embargo, dos semanas más tarde, el 25 de agosto, el Presidente Trump impuso a nuestro país severas e injustas sanciones económicas, reconociendo públicamente su intención de “aislar la economía venezolana”. Es la misma estrategia que confesaron haber utilizado para derrocar el gobierno democrático de Chile, en 1973 allanando el terreno para que la despiadada dictadura de Augusto Pinochet tomase el poder.

Estas amenazas y decisiones unilaterales afectarán nuestra economía, así como los medios para obtener recursos para la alimentación, la salud, y producción, perjudicando seriamente la vida cotidiana de nuestros ciudadanos. El Presidente Trump busca una crisis política en nuestro país, forzando una salida inconstitucional del poder de nuestro Presidente Nicolás Maduro, elegido democráticamente en 2013.

Las decisiones unilaterales e ilegales del Presidente Trump no sólo afectarán al pueblo venezolano, sino también al pueblo estadounidense. Las sanciones anunciadas, ponen en riesgo nuestra condición, casi centenaria, como el proveedor de petróleo más cercano y seguro para los EEUU.

Estas sanciones también afectarán al ciudadano estadounidense común, ante la posibilidad de un alza de los precios de la gasolina, mientras que miles de trabajadores corren el riesgo de perder sus ahorros, que tanto esfuerzo les han costado, ante el impacto en los fondos de jubilación por el veto que pesa sobre los bonos venezolanos.

Este comportamiento no se corresponde con el lema de campaña de Donald Trump de “volver a hacer grande a América”. Al contrario, no harán más que crear nuevos problemas dentro y fuera de sus fronteras, haciendo más difícil la vida, tanto para los venezolanos, como para millones de ciudadanos estadounidenses, al tiempo que seguirán generando rechazo y odio mundial hacia el gobierno de los Estados Unidos, e indirectamente, hacia su pueblo, que nada tiene que ver con estas acciones belicistas.

Las temerarias decisiones de Donald Trump pretenden conducir a EEUU a una nueva aventura militar y amenaza con generar un nuevo conflicto internacional, con inimaginables repercusiones económicas y humanitarias para todo el hemisferio. Tal como ocurrió en Iraq y el resto del medio oriente, todo apunta a que el verdadero objetivo de Washington es apoderarse ilegalmente de los extensos recursos naturales con los que cuenta Venezuela. Nada justifica que jóvenes estadounidenses sean nuevamente embarcados en otro conflicto militar, mucho menos si se trata de enfrentar a un país amigo y pacifista como Venezuela.

Venezuela no es enemiga de Estados Unidos, ni representa amenaza alguna para la seguridad. Admiramos su historia, su cultura y su desarrollo científico. Para impedir que Donald Trump destruya la larga relación de amistad entre los pueblos de Venezuela y EEUU, es necesario detener esta política irracional de agresión y promover el entendimiento político.

El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, le ha hecho incontables llamados al Presidente Trump, para generar acercamientos y soluciones por la vía del Derecho Internacional y el respeto mutuo. El Gobierno de EEUU ha ignorado y desconocido todas las iniciativas de diálogo que ha propuesto el Gobierno de Venezuela.

Lo único que Venezuela le exige al Presidente y el Gobierno de EEUU es respeto a nuestra soberanía y a nuestros asuntos internos. Este es un derecho natural reconocido por nuestros países, desde hace más de doscientos años.

La paz es un principio que ha guiado las relaciones entre nuestras naciones. Este es el momento de escuchar las sabias voces de los Padres Fundadores y de los Libertadores de América para derrotar las tendencias violentas y garantizar a futuras generaciones los frutos de la paz.

El Pueblo de los Estados Unidos, pueblo de paz, debe liderar los esfuerzos neutralizar las nuevas intenciones guerreristas de su gobierno. Por ello, hacemos un llamado fraterno y sincero a todos los estadounidenses de buena voluntad, para trabajar juntos por la defensa de la libertad de nuestros pueblos, el bienestar de nuestros hijos, la cooperación y la paz de nuestra región. Es el momento del diálogo y del entendimiento. No perdamos esta oportunidad. Como diría John Lennon, démosle un chance a la PAZ.